Acoso sexual callejero: del piropo a la violencia

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Acoso sexual callejero

A lo largo de los años se ha pronunciado el acoso sexual callejero, en donde la mayoría de las mujeres lo viven desde autos, silbidos en la calle, piropos de mal gusto vulgares y agresiones verbales. Realmente el acoso, influye hasta en la forma de vestir, ya que poco a poco le va quitando la libertad, haciendo sentir a la mayoría de las mujeres en un grado de desigualdad e inseguridad ante una situación cotidiana donde se siente que sus cuerpos son públicos y no son propios.

Pese a ello, lamentablemente el acoso sexual callejero es culturalmente aceptado, tanto por hombres como por mujeres. Los hombres no ven su acción como violencia y muy pocas mujeres se defienden de ella. El acoso callejero es una problemática a nivel mundial, actualmente hay muchos países como: Chile, Perú, Argentina, Francia entre otros que han sancionando este tipo de violencia, estableciendo Leyes contra el acoso sexual callejero.

Estás Leyes de prevención, atención y sanción del acoso sexual, tiene por objetivo prevenir y sancionar el acoso en lugares de uso público en el caso de calles, avenidas, parques, plazas y en los medios de transporte público, que afecten la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física y moral de niños, adolescentes y mujeres.

¿Qué es el acoso sexual callejero?

El acoso callejero es un tipo de violencia tanto verbal, no verbal, física o visual no deseada o no deseada basada en el sexo o de naturaleza sexual que se produce con el propósito o efecto de violar la dignidad de una persona. Consiste en comentarios, gestos y acciones no deseados que se imponen a una persona en un lugar público sin su consentimiento.

Qué es el acoso sexual callejero

Las prácticas de acoso sexual callejero son sufridas de manera sistemática, en especial por las mujeres y a menudo comienza en la pubertad. El acoso callejero ocurre con mayor frecuencia para adolescentes y mujeres de 20 años.

Del mismo modo, las personas también son acosadas por causas como su raza, nacionalidad, religión, discapacidad o clase. Algunas personas son acosadas por múltiples razones dentro de un solo incidente de acoso. El acoso tiene que ver con el poder y el control, a menudo, es una manifestación de discriminación social como el sexismo, la homofobia, la islamofobia, el clasismo, el capacitismo y el racismo. Por lo tanto, ninguna forma de acoso está bien, ya que todos merecen ser tratados con respeto, dignidad y empatía.

¿Qué se considera como acoso sexual callejero?

El acoso callejero se puede presentar de diferentes maneras:

  • Comentarios sexualmente explícitos, racistas, capacitistas, transfóbicos y otros despectivos.
  • Piropos vulgares.
  • Mirar, hacer gestos vulgares, destellarte o exponerte a ti mismo.
  • Afirmar que no tiene derecho a estar en un espacio público.
  • Silbidos, ladridos, besos, bocinazos y jadeos entre otros.
  • Siguiéndote o bloqueando tu camino.
  • Fotografías y grabaciones del cuerpo, no consentidas y con connotación sexual.
  • Tocaciones (“agarrones”, “manoseos”, “punteos”).
  • Persecución y arrinconamiento.
  • Masturbación con o sin eyaculación y exhibicionismo.

¿Por qué el acoso sexual callejero es violencia?

Porque es una práctica no deseada y un problema de derechos humanos porque limita la capacidad de las personas acosadas para estar en público, especialmente las mujeres. También, genera un impacto psicológico negativo y que las personas, especialmente mujeres, pueden vivir varias veces al día el acoso y desde su pubertad.

Por que el acoso sexual callejero es violencia

Los efectos psicológicos y conductuales del acoso se demuestran en acciones cotidianas de la víctima:

  • Cambiar los recorridos habituales por temor a encontrarse con el o los agresores.
  • Modificar los horarios en que transita por el espacio público.
  • Preferir caminar en compañía de otra persona.
  • Modificar su modo de vestir buscando desincentivar el acoso.
  • El acoso callejero puede causar en la persona ansiedad y depresión.
  • Sensación de intimidación y de estar siendo presionadas.
  • Incluso hacer sentir a la persona culpable y avergonzada
  • Miedo, irritabilidad, estrés, malestar, tristeza.
  • Sentimiento de impotencia, indefensión aprendida, puesto que creen que no pueden hacer nada ante la situación.

¿Por qué no es culpa de las víctimas?

Las víctimas no deben sentir culpa o vergüenza por sufrir acoso sexual callejero, puesto a que “No es su culpa”. Ya que todas las personas tienen derecho a transitar libremente y con la confianza de no ser violentados, independiente del contexto, la edad, la hora del día o el vestuario que tenga la persona agredida por lo tanto no hay excusas ni justificaciones para el acoso sexual callejero.

Es violencia de género, pues refleja en el espacio público la desigualdad de poder entre hombres y mujeres, a través del abuso sexual. En la actualidad, la violencia sexual es penada y no tolerada en otras situaciones y contextos como el acoso laboral. La violencia no puede ser patrocinada con orgullo por ningún pueblo o nación.

A la vez, el acoso callejero se vincula a la “coquetería” y sexualidad. Cada cual tiene derecho a experimentar su sexualidad como estime conveniente, siempre que no atropelle las libertades del resto. Quienes manifiestan su incomodidad y rechazo tienen derecho a mostrar su incomodidad. Asimismo, quienes acostumbran a acosar, deben comprender que han confundido la coquetería y galantería con violencia sexual. Lo importante es reflexionar y tomar medidas de manera crítica y consciente, teniendo en cuenta que esta problemática afecta a personas particulares, pero responde a un fenómeno social complejo.

¿Una forma de luchar contra el acoso callejero?

La mejor manera de luchar contra el acoso es hablando al respecto y saber que está bien  hablar, decirle a su acosador que lo que están haciendo no está bien, siempre y cuando se sienta seguro al hacerlo. También es importante tener las espaldas de otras mujeres. Si ve que alguien más está siendo acosado, preguntar si están bien puede ayudar en gran medida a interrumpir un incidente y ayudar a la persona a sentirse apoyada. Todos tienen derecho a sentirse cómodos y seguros en los espacios públicos.

¿Cómo debe responder directamente al acosador?

Su seguridad es la primera prioridad. Si se siente seguro y elige responder directamente a los acosadores, aquí hay algunas pautas generales diseñadas para mantenerlo seguro:

1.- Se firme

Mírelos a los ojos y denuncie su comportamiento con una voz fuerte y clara. Muchas personas prefieren nombrar el comportamiento. Por ejemplo, puede decir “No (lo que están haciendo), eso es acoso”. También puede simplemente decir “no está bien” o “no me hable así”. Diga lo que le parece natural. Lo importante es que no te disculpes por tu respuesta.

2.- No se involucre

Los acosadores pueden intentar discutir con usted o despedirlo a través de una conversación adicional o burlándose de usted. Por muy tentador que sea entrar en una guerra verbal con ellos, no lo recomendamos. La atención puede alimentar aún más su comportamiento abusivo.

3.- Sigue moviéndote

Una vez que hayas dicho tu pieza, mantenla en movimiento. Los acosadores no merecen el placer de su compañía.

4.- Otras formas de actuar que la pueden ayudar 

Puede acudir al ministerio de la mujer de su país para informarse y hacer la denuncia, del mismo modo puede tomar fotos o grabar a su acosador como prueba. Para muchas mujeres es también una opción aprender habilidades de defensa personal o tener spray de pimienta para protegerse. Asimismo, trate de estar rodeada de personas y no estar sola.

Del mismo modo, puede compartir su historia de acoso en sitios de web.  Haga un compromiso personal para ayudar a los demás si es testigo de acoso y a través de sus redes puede ayudar a otros cómo responder.

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