Agorafobia: El miedo a perder el control

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agorafobia

La agorafobia es un trastorno de ansiedad en el que una persona teme a situaciones de las que parece difícil de escapar o en la que no podría recibir ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o de producirse síntomas de ansiedad.

Esto puede traer como consecuencia a que la persona evite las situaciones temidas, o que las soporta con gran ansiedad y puede necesitar el apoyo de otros para poder enfrentarlas. La agorafobia puede llegar a limitar profundamente tu vida diaria, pero tiene solución y se estima que afecta entre el 1,5 y el 3,5% de la población mundial.

En este artículo te enseñaremos más sobre la agorafobia que el miedo a perder el control.

¿Qué es la agorafobia?

El significado original de la palabra “Agorafobia” proviene del griego “ágora” significa plaza o mercado y “fobia” es miedo. Por lo tanto entendemos la agorafobia es miedo a estar en la plaza o mercado. Actualmente se entiende que este tipo de fobia va más allá y que el temor es hacia un lugar donde la persona afectada piensa que podría sufrir un ataque de pánico.

La agorafobia se caracteriza por la aparición de ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil, o donde sea imposible encontrar ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares como: mareo, caída, despersonalización, desrealización, pérdida del control de esfínteres, vómito o molestias cardíacas.

De esta manera, está estrechamente relacionada con el trastorno de pánico, y se pueden presentar ambos trastornos al mismo tiempo potenciando entre sí. Por otro lado, la agorafobia es dos veces más común en las mujeres que en los hombres. Usualmente comienza en la adolescencia entre las edades de 18 y 35 años.

¿Qué situaciones trata de evitar una persona agorafóbica?

La evasión muchas veces se convierte en respuesta a los ataques de pánico. Debido a que este puede ser una experiencia desagradable y produce una serie de síntomas fisiológicos que se temen que pasen nuevamente. Por ello las personas agorafóbicas hacen todo lo posible para evitar más ataques.

Pero estos esfuerzos de evitar son precisamente los que se hacen para protegerse del pánico, los que crean realmente la agorafobia.

Las situaciones que son temidas o evitadas más frecuentemente por las personas con agorafobia son:

  • Estar solo dentro o fuera de casa.
  • Espacios cerrados por ejemplo: cines, teatros, ascensor o túneles etc.
  • Mezclarse con la gente, viajar en automóvil, autobús, o avión.
  • Espacios abiertos como: estadios, habitaciones grandes, calles o patios etc.
  • Fiestas, reuniones, hacer colas entre otros.

temor a lugares abiertos y cerrados

Incluso los casos más leves pueden ser una gran carga para quién lo padece, porque las personas con agorafobia pasan mucha vergüenza, frustración y preocupación anticipatoria, además de la pérdida de la capacidad de participar en actividades en las que antes disfrutaba.

Tipos de agorafobia  

Existen varios tipos agorafobia según la clasificación DSM-IV (American Pschiatric Associaton, 1994) los cuales son:

  • Trastornos de Pánico con Agorafobia

El trastorno de angustia con agorafobia se caracteriza por crisis de angustia y agorafobia de carácter recidivante e inesperado.

  • Agorafobia sin historia de Trastorno de Pánico

La agorafobia sin historia de trastorno de angustia se caracteriza por la presencia de agorafobia y síntomas similares a la angustia en un individuo sin antecedentes de crisis de angustia inesperadas.

  • Trastorno de Pánico sin Agorafobia

El trastorno de angustia sin agorafobia se caracteriza por crisis de angustia recidivantes e inesperadas que causan un estado de permanente preocupación al paciente.

¿Cuáles son los síntomas de la agorafobia?

Los síntomas de la agorafobia pueden clasificarse en físico, cognitivo y de comportamiento. De igual manera pueden variar de una persona a otra y depender de su severidad de leve a grave.

Por ejemplo una persona con agorafobia grave puede ser incapaz de salir de casa, mientras que una persona con agorafobia leve puede viajar distancias cortas sin problemas.

Síntomas físicos

Los síntomas físicos de la agorafobia por lo general sólo ocurren cuando la persona pasa por una situación estresante o en un entorno que le cause ansiedad.

Los síntomas físicos de la agorafobia pueden ser similares a los de un ataque de pánico y pueden incluir:

  • Latidos rápidos
  • Respiración rápida (hiperventilación)
  • Sentirse caliente y sudoroso
  • Sentirse enfermo
  • Dolor de pecho
  • Temblor
  • Dificultad para tragar (disfagia)
  • Diarrea
  • Mareo
  • Zumbido en los oídos (tinnitus)
  • Sensación de desmayo

Las personas agorafóbicas evitarán situaciones que causen  ansiedad y solo podrán salir de la casa con un amigo o compañero. Ellos ordenarán lo que necesiten en línea en lugar de ir al supermercado. Este cambio en el comportamiento se conoce como evitación

Síntomas cognitivos

Son los sentimientos o pensamientos que pueden estar, pero no siempre, relacionados con los síntomas físicos.

Los síntomas cognitivos pueden incluir temor a que:

  • Un ataque de pánico te hará parecer estúpido o sentirte avergonzado frente a otras personas.
  • Una crisis de pánico puede poner en peligro su vida; por ejemplo, es posible que le preocupe que su corazón se detenga o que no pueda respirar.
  • Usted no podría escapar de un lugar o situación si tuviera un ataque de pánico.
  • De que puedes estar perdiendo la cordura
  • Perder el control en público
  • De temblar y sonrojarte delante de la gente
  • la gente puede mirarte

crisis de angustia

También hay síntomas psicológicos que no están relacionados con los ataques de pánico, como:

  • Sentir que sería incapaz de funcionar o sobrevivir sin la ayuda de otros
  • El miedo a quedarse solo en tu casa (monofobia).
  • Un sentimiento general de ansiedad o temor

Síntomas de comportamiento

Los síntomas de la agorafobia relacionados con el comportamiento incluyen:

  • Evitar situaciones que podrían provocar ataques de pánico, como lugares con mucha gente, transporte público y colas.
  • Estar encerrado en una casa – no poder salir de la casa por largos períodos de tiempo.
  • Necesitar estar con alguien de confianza cuando vayas a cualquier lugar.
  • Evitar estar lejos de casa.

Algunas personas pueden obligarse a enfrentar situaciones incómodas, pero sienten un temor y ansiedad considerables al hacerlo.

Causas de la agorafobia

Entre sus orígenes existen factores biológicos, genéticos y culturales basados en los aprendizajes que ha llevado a cabo cada persona y que constituyen sus recuerdos.

También se deben tomar en cuenta las características personales que pueden predisponer a este trastorno como: baja autoconfianza, retraimiento social, elevada ansiedad, miedo a la evaluación negativa, alta búsqueda de aprobación, estrategias ineficaces para afrontar el estrés, tendencia a evitar los problemas en vez de afrontarlos.

Otra de las causas implicadas son las experiencias vividas durante la infancia como la sobreprotección o la falta de cariño.También las experiencias traumáticas como un accidente o robo etc.

Asimismo, muchas personas con agorafobia afirman que estaban atravesando una época de estrés en el inicio de la misma. Este estrés puede ser laboral, un proceso de divorcio, la muerte de un ser querido entre otros.

¿Cómo se trata la agorafobia?

Una vez que ha sido diagnosticada la agorafobia existen distintas maneras de poder tratarla. Si solo se sospecha de tener la agorafobia lo más adecuado es buscar ayuda especializada de un psiquiatra o un psicólogo que esté autorizado y pueda hacerle el debido diagnóstico y  se prosiga al tratamiento.

A continuación hablaremos sobre los tipos de tratamiento para la agorafobia, pero es importante recalcar que solo un profesional de la salud mental está autorizado para llevar a cabo una terapia eficaz.

1.- Tratamiento con fármacos

En el tratamiento farmacológico suelen utilizarse tanto antidepresivos como ansiolíticos. Sin embargo, estos medicamentos sólo deben tomarse bajo estricta supervisión médica y sólo con receta, y en cualquier caso no se utilizan para curar el trastorno, sino para sobrellevar sus síntomas.

2.- Terapia psicológica

En cuanto al abordaje psicoterapéutico, destacan las intervenciones de la Terapia Cognitivo-Conductual. Es un tipo de terapia cuyos beneficios han sido comprobados científicamente.

Las ventajas de esta opción es que sus beneficios tienden a perdurar más en el tiempo que los efectos de los fármacos, es una intervención breve y no tiene efectos secundarios al no actuar directamente sobre la regulación de hormonas y neurotransmisores.

En muchos casos se recomienda utilizar ambos tratamientos farmacológica y la psicológica, para paliar los efectos inmediatos de este trastorno de ansiedad y a la vez entrenar al paciente para que sea capaz de exponerse cada vez más a las situaciones temidas y de gestionar la sensación de nerviosismo.

3.- Otros tratamientos

En conjunto con los tratamientos farmacológicos y psicológicos se requieren de otras medidas como las técnica de autoayuda guiadas, los cambios de estilo de vida y la relajación aplicada.

miedo de sufrir un ataque de panico

Aprender sobre la agorafobia y su asociación con  el trastorno de pánico y los ataques de pánico puede ayudarlo a controlar mejor sus síntomas. Existen técnica que pueden ayudarlo durante un ataque de pánico para así controlar sus emociones como la respiración o las técnicas de relajación.

Tener más confianza en el control de sus emociones puede hacer que tenga más confianza para enfrentar situaciones y entornos previamente incómodos. Este tipo de ansiedad se puede manejar y lograr vencer. El miedo al miedo no lo define y muchas personas hoy en día han podido superar con el tratamiento especializado la agorafobia.

Conclusión: 

Muchas personas piensan que la agorafobia es el temor a los espacios abiertos como plazas o mercados pero es mucho más que eso. Realmente se trata de un miedo intenso a que se presente la ansiedad o comportamientos de evitación en lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil o donde no pueda encontrar ayuda en el caso de que surja un ataque de pánico o síntomas similares.

Alrededor de un tercio de personas que lo padecen han podido lograr una cura completa y se mantienen libres de síntomas. Es importante que si presenta algunos de los síntomas mencionados busque la ayuda de un especialista de la salud mental para que así pueda comprender qué le sucede y poder mejorar.

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