Atrapados en la red ¿Vives una vida real o ficticia?

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VIDA EN LAS REDES SOCIALES

Andrés finalmente llega a casa después de terminar un ajetreado día de trabajo lleno de obligaciones, presión y demandas de su jefe. Elije algunos ingredientes en la cocina para prepararse un sándwich pero primero se asegura de tener lista la serie que quiere ver esa tarde  así que enciende su ordenador para disfrutar de una agradable tarde disfrutando de Netflix, y da click en play, pero el círculo en la pantalla gira, gira y no deja de girar, lo que dispara en él una ráfaga de desesperación, frustración y un ligero dolor en el estómago, así que toma el celular para distraerse y se encuentra con un post en Facebook de un ex compañero de la universidad acerca de su nuevo puesto, el cual ya tiene más de 80 “likes” y “me encanta”.

Andrés se pregunta cómo lo hizo en tan corto tiempo, revisa su información y certifica que tiene una licenciatura, 5 diplomados y una maestría, se compara y se da cuenta de que no tiene todos esos estudios, ni el dinero para pagarlos, ni tampoco el tiempo ya que se encuentra muy ocupado tratando de ser reconocido como el mejor trabajador en su empresa, siente una presión en el pecho.

Andrés vuelve a comprobar que el desesperante círculo en la pantalla sigue girando y haciéndole perder tu valioso tiempo, sin embargo, con celular en la mano, sigue navegando y abre Instagram para encontrar una foto del excelente físico de una compañera. Ingresa a su “feed” y se encuentra con su maravillosa vida retratada en “instantáneas digitales”. Mira y se pregunta cómo puede siempre estar sonriendo, tener ese estado físico, tener todas esas visitas a bares y clubs, todos esos amigos y todos esos viajes. Pasa a ver su perfil y bueno, él también se ve muy feliz en sus fotos, pero… podría verse más feliz, ¿no? Así sigue revisando más y más perfiles, feeds, captions, stories, posts y demás.

Finalmente llegan las 11 de la noche, Andrés levanta la mirada y se da cuenta de que su serie había empezado y ya pasaron 4 capítulos que no vio pues se estaba torturando con todo ese contenido en redes. De repente siente dolor en el cuello, cabeza y una sensación de agotamiento, además de darse cuenta que no ha comido nada y de que peor aún, no publicó nada en su muro… Así que postea que se sientes feliz, aunque se sienta miserable, acompañado de un “estoy viendo La Casa de Papel”, recibe likes y responde que la serie es buenísima y la recomienda. Se levanta y prepara todo para ir a dormir, mañana debe estar a primera hora en el trabajo. Se dice a si mismo que mañana si verá esa serie que tantas recomendaciones tiene en internet.

Si, nuestro amigo Andrés es un personaje ficticio, pero eso no significa que no podamos parecernos a un Andrés.

¿Promueven las redes sociales una vida ficticia o real?

Si bien las redes sociales nos brindan la atractiva posibilidad de obtener recompensas inmediatas, mantener interacción continua con seres significativos para nosotros, satisfacer nuestra necesidad natural de reconocimiento, hacer posible nuevas oportunidades laborales o difundir nuevos conocimientos e información útil para la sociedad; el uso de éstas es positivo, mientras no interfiera con el normal funcionamiento de las áreas de nuestra vida, por ejemplo: Estudios, trabajo, familia, tiempo con amigos, etc.

Una señal de alarma se enciende cuando sorprendemos o nos sorprendemos aislados de nuestra vida real, absortos frente a la pantalla de nuestro teléfono u ordenador, incapaces de proceder con nuestras actividades diarias hasta no escuchar el sonido de alguna notificación, invirtiendo horas para revisar el contenido en redes, descuidando prioridades o necesidades básicas como nuestra alimentación o aseo.

Las características de una adicción

Si bien por el momento el término referido a una posible adicción a las redes sociales no figura en las clasificaciones psiquiátricas, sabemos que toda adicción, independientemente de a qué objeto u acción esté dirigida, se caracteriza por lo siguiente:

  • Incapacidad recurrente para resistir los impulsos a participar en un comportamiento específico.
  • Aumento de la sensación de tensión inmediatamente antes de iniciar el comportamiento.
  • Placer o alivio en el momento de participar en el comportamiento. Sensación de falta de control al participar en ese comportamiento específico.
  • Invertir una gran cantidad de tiempo en un comportamiento especifico cuando se espera que cumpla con obligaciones laborales, académicas, domésticas o sociales.
  • Abandono de actividades sociales, ocupacionales o recreativas importantes, por causa del comportamiento.
  • Continuación del comportamiento a pesar del conocimiento de tener un problema social, financiero, físico o psicológico recurrente.
  • Necesidad de aumentar la intensidad o frecuencia del comportamiento en para lograr el efecto deseado o el efecto disminuido con el comportamiento continuo de la misma intensidad.
  • Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento en los estudios.

Habiendo revisado las características de una adicción entonces podemos llegar a la conclusión de que el uso de las redes se vuelve algo digno de observación cuando se presenta la pérdida de control sobre el uso de esta tecnología y la incapacidad para valorar las consecuencias de éste comportamiento sobre las áreas de la vida del individuo.

Es importante resaltar que todos tenemos acceso a las redes y sin embargo no todos desarrollamos problemas debido a la existencia de éstas ni presentamos indicadores de una posible adicción. Estudios indican que las personas más propensas a generar problemas debido al uso de estas herramientas son aquellas que poseen problemas de habilidades sociales, presentando timidez excesiva, dificultades de auto aceptación como una baja autoestima o rechazo de la imagen corporal. Además, poseer características de personalidad específicas como la impulsividad, disforia, intolerancia a estímulos negativos físicos o psíquicos (compromisos de los cuales hacerse cargo, duelos, angustia), a dificultades previas como depresión, fobia social, TDAH, a una sensación de insatisfacción respecto al desarrollo del proyecto de vida que se posee o carencias afectivas presentes en la familia u otras relaciones sociales.

Las prioridades a observar

Así que la próxima vez que, como Andrés, estés a punto de prepararte un sándwich, prepáralo, no es necesario que lo postees en una red, date el tiempo para disfrutarlo y tal vez en lugar de volver a conectarte a una pantalla con una serie, cambia de plan y ve a buscar a tus amistades, no solo tengan una conversación telefónica, ve a buscarlas, si sientes que no tienes demasiadas, busca participar en grupos de ayuda social, inicia un curso o taller donde puedas conocer a nuevas personas, retoma tus hobbies, reestructura tu proyecto de vida, conoce nuevos lugares, busca vivir nuevas experiencias.

Si nos vemos a nosotros mismos colocando como prioridad nuestra imagen en redes y dejando de lado todo lo que está fuera de la plataforma digital, es hora de detenernos un momento para desconectarnos de ésta y re conectarnos con nuestra vida real, esa en la que no siempre está presente una cámara, esa que no siempre podemos postear, pero podemos vivir aquí y ahora, no dejemos que la vida sea eso que pasa mientras miramos la pantalla del celular o el ordenador.

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