Codependencia: Cuando nos enamoramos de los problemas del otro

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CODEPENDENCIA COMO SUPERr la codependencia como dejar de ser codependiente

Melody Beattie, en su libro “No seas codependiente” nos cuenta que, cuando trabajaba como consejera en el campo de la dependencia al alcohol y otras drogas, interactuaba con los “cuidadores”, personas a las cuales identificaba como aquellas que se sentían responsables del mundo entero, pero que se rehusaban a asumir la responsabilidad para conducir y vivir sus propias vidas.

Estas personas siempre estaban muy atentas a lo que hicieran o no hicieran los adictos, incluso algunas veces llegaban a conocer a sus adictos más de lo que ellos se conocían a sí mismos. Ésta capacidad para cuidar del otro es una conducta muy valorada, pero ¿Qué ocurre cuando todo este afán por cuidar del otro provoca un olvido total del “cuidador”? Aquí es cuando hablamos de Codependencia.

Entonces, ¿Qué es la Codependencia?

La codependencia hace referencia a establecer relaciones con personas que padecen algún problema que afecte significativamente una o más áreas de la vida (área laboral, académica, emocional, de pareja, salud, etc.), por ejemplo: adicción a drogas, alcoholismo, problemas emocionales (neurosis o trastornos de personalidad).

Además, quien presenta codependencia asume la responsabilidad de dar solución a todos los problemas de la persona con la que se relaciona, dejando de lado su propio bienestar y presentando dificultades para abandonar estas relaciones a pesar del malestar que se siente debido a la culpa que siente por asumir el rol del salvador en la relación. En otras palabras: se es adicto a los problemas del otro.

¿Cuáles son los síntomas de la codependencia?

Negación

El codependiente es experto en activar el mecanismo de defensa llamado ‘negación’. Tiene un problema debido a la relación agotadora que ha establecido, pero dice que no tiene ninguno y que todo está bien.

Tienden a sentir que controlan su vida pero se desmoronan cuando la vida del otro, se les va de las manos, sin embargo, se esfuerzan por ignorarlo, pues aceptar la impotencia es caer en cuenta del sufrimiento y la toxicidad de la relación.

Consejero Innato

Son capaces de brindar consejos a otros, casi a todo el mundo. Parece que tuvieran la respuesta exacta para todo y para todos en todo momento.

Necesidad de control

Quien presenta condición psicológica aprende a ‘controlar’ y lo usa como defensa ante la vulnerabilidad y de manera encubierta.

La capacidad de brindar ayuda, aunque no se hable regularmente de ello, tiene dos caras o lados. Es importante saber que la ayuda se brinda si y solo si es solicitada o se presenta una situación donde la ayuda es necesaria, sin embargo en los casos de codependencia, la persona brinda el consejo de manera constante, haciendo que la ayuda deje de ser una opción o algo solicitado para pasar a convertirse en una manera de control sobre las acciones de los demás.

Aunque esta ayuda sea brindada con una buena intención, cuando es impuesta, lo que logra finalmente es anular la otra persona, además de rechazo, en lugar de agradecimiento.

Necesidad de aprobación

La persona codependiente trata de convertirse en la compañía perfecta, hacer las cosas bien para el otro con el fin, además de ayudar, de conseguir aprobación, ser amado, valorado o necesitado. Muchas veces esta necesidad de agradar y ser la compañía perfecta para el otro tiene consecuencia el olvido de su propia persona, de sus propios intereses, ideología o motivaciones.

Obsesión

“Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti” – Nietzsche.

Cuando la persona codependiente asume la responsabilidad del cuidado del otro, se sumerge tanto, que se deja de lado a sí mismo y cuando intenta verse a sí mismo de nuevo, no sabe cómo hacerlo. Al tratar con tanto esfuerzo de entender, saber cómo se originar todo, aliviar de alguna manera el dolor del otro, se mimetiza, llegando a “convertirse en el otro”. Aquí se olvida el sentido individualidad y se da la simbiosis, una especie de obsesión por entender, por curar, por ser el otro.

Sobreprotección

Cuando se cuida desde la codependencia, el cuidado por el otro puede llegar a cometer excesos y con el tiempo, en lugar de generar mejoría, lo que hace es lograr que otro se sienta incapaz, anulado, por lo que reaccionará con rechazo hacia su “cuidador”. Esta situación generalmente hace que la persona con codependencia se sienta usada, resentida e infravalorada.

Aislamiento

Deja de salir, no acuden a celebraciones, reuniones o celebraciones, para evitar exponer el problema o tener nuevos problemas.

Abandono de su propia responsabilidad

El codependendiente asume tantas responsabilidades al momento de cuidar al otro que deja de atenderse a sí mismo.

Encuéntrate a ti mismo/a y luego encuentra a los demás

Procura preguntarte a ti mismo/a qué quieres para ti, qué te apasiona, qué quieres mejorar. Recuerda tus propias motivaciones, hazte cargo de tu propia vida, cambia aquello que puedes cambiar en tu vida. Cuando dejas de mirar hacia afuera y te miras a ti, dejas de estar pendiente de lo que necesita tu pareja, pariente o amigo.

Vive tu propia vida, aprende de tus propios errores y permítete lo mismo a los demás.

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