¿Cómo enseñar a los niños a no intimidar a los demás?

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Cómo enseñar a los niños a no hacer bullying

La intimidación o acoso escolar conocido como “Bullying“, es un comportamiento agresivo e intencional, que consiste en un desequilibrio de poder o de fuerza. Además, es repetitivo, y se puede manifestar de forma física, verbal, o social.

Muchos niños pueden adoptar este tipo de conducta e intimidar a otros usando medios físicos, en las niñas se puede presentar en exclusión social. Por muchos años la intimidación ha formado parte de la vida en el ámbito escolar, también se puede manifestar en el hogar, incluso en las redes sociales se han convertido en una nueva vía de este mal que ha ampliado su alcance.

Si evidencia que su hijo esta hostigando por medios sociales o físico y verbal es importante poder actuar de inmediato, si no se detiene, puede dar lugar a una conducta antisocial más agresiva e interferir con el bienestar y éxito en la escuela, también en sus relaciones interpersonales. Muchas de estas conductas se ven en casa por ello, en las siguientes lineas te daremos algunas sugerencias para educar tus hijos para que no agredan e intimiden a los demás.

¿Cómo identificar la intimidación? 

El hostigamiento o la burla a veces se puede dar en un contexto mutuo, de juego y armonía y ambos niños lo pueden ver como gracioso. Sin embargo, cuando la burla, el acosas hace daño y es constante, desagradable, cruza la línea, este se transforma de ser gracioso y juego en hostigamiento de la cual se debe frenar.

El hostigamiento es una tortura o dolor intencional que se da a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Algunos niños hostigan evitando a los demás o difundiendo rumores sobre ellos. Otros usan los medios sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de los demás o herir sus sentimientos.

Es importante tomar con seriedad el hostigamiento e intimidación y no solo restarle significación como algo que los niños deben aguantar o tolerar. Las consecuencias pueden ser graves y afectar el sentido de seguridad y autoestima de los niños. En casos graves, la intimidación ha contribuido a tragedias, como suicidios y tiroteos en escuelas.

Los niños que intimidan pueden mostrar signos de que están usando un poder de manera agresiva:

  • Se interesan poco por los sentimientos de los demás
  • No reconocen el impacto de su comportamiento sobre los demás
  • Son agresivos con sus hermanos, padres, maestros y amigos, y con los animales
  • Tendencia dominante y manipulador, en donde buscan siempre salirse con la suya
  • Poseen objetos inexplicados y/o dinero extra
  • Son reservados con respecto a sus pertenencias, sus actividades y su paradero
  • Tienen una actitud positiva con respecto a la agresión
  • Se frustran y montan en cólera fácilmente

¿Cómo es el comportamiento de intimidación?

Los niños hostigan por múltiples razones, algunos lo hacen porque se sienten inseguros. Meterse con alguien que parece más débil en el aspecto emocional o físico hace que uno se sienta más importante, popular o al mando. En otros casos, los niños intimidan porque simplemente no saben que es inaceptable meterse con otros niños que son diferentes en cuanto a tamaño, apariencia, raza o religión.

En algunos casos, el hostigamiento es parte de un patrón continuo de conducta desafiante o agresiva. Es posible que estos niños necesiten ayuda para aprender a manejar la ira, el daño, la frustración u otras emociones fuertes. El asesoramiento profesional a menudo puede ayudarlos a aprender a manejar sus sentimientos, reducir el hostigamiento y mejorar sus habilidades sociales.

Los niños que intimidan a otros a menudo son víctimas de poder y agresión. Estos niños suelen tener en común lo siguiente:

  • Los padres pueden mostrar poder y agresión al gritar, golpear o rechazar al niño
  • Los progenitores pueden mostrar poder y agresión entre sí
  • Los hermanos pueden intimidar al niño en el hogar
  • El niño puede tener amigos que son intimidadores y agresivos
  • Los niños pueden tener dificultades para soportar la presión de sus pares
  • Los maestros o los entrenadores pueden mostrar poder y agresión al gritarles, excluirlos o rechazarlos.​​​

¿Cómo enseñar a los niños a no agredir y a no intimidar a los demás?

Al momento de enseñar a los niños sobre la agresión e intimidación primero se debe considerar ¿qué factores están influyendo en su conducta en el hogar?. Los niños que viven expuestos a gritos, insultos, menosprecio, críticas duras o ira física de un hermano, padre o cuidador pueden imitar esa conducta en otros entornos.

Es importante que le pueda informar a su hijo que la intimidación es inaceptable y que, si el comportamiento continúa, habrá consecuencias graves en el hogar, la escuela y la comunidad. De esta manera algunas de los métodos que se pueden poner en práctica en el hogar son: 

1.- Enseñarles a respetar y a ser amables.

Es importante que en el hogar se le pueda enseñar a su hijo que está mal poner en ridículo a alguien por diferencias, por ejemplo, raza, religión, apariencia, necesidades especiales, sexo, posición económica. Puede intentar inculcar un sentimiento de empatía por quienes son diferentes. Considere participar juntos en un grupo comunitario donde su hijo pueda interactuar con niños que son diferentes.

2.- Fomentar las conductas positivas en casa.

Las conductas positivas como el compañerismo, la solidaridad, amor, respecto entre otros valores pueden fomentar las conductas que están siendo inapropiadas. Del mismo modo, puede reforzar de forma positiva a su hijo cuando cumpla algún objetivo o haga algo bueno, también puede ser esto más eficaz que la disciplina negativa.

Preste atención cuando sus hijos se comportan bien y cuando manejen situaciones de manera constructiva o positiva, reconózcalo y felicítelos por ello.

3.- Ser un ejemplo para sus hijos

Reflexione cuidadosamente sobre cómo habla con sus hijos y cómo maneja los conflictos y problemas. Si usted se comporta de manera agresiva, hacia sus hijos o frente a ellos, es muy probable que sigan su ejemplo. En su lugar, señale los aspectos positivos en los demás, en lugar de recalcar los negativos. Y cuando surjan conflictos en su vida, hable sobre sus frustraciones y sobre cómo manejar sus sentimientos.

Los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres. Estar expuesto a un comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace que el niño tenga más propensión al acoso escolar. Los padres/tutores deben dar ejemplos positivos en su forma de relacionarse con otras personas y con sus hijos.

Si no está contento con la conducta de su hijo, destaque que es eso lo que su hijo debe cambiar y que confía en que puede lograrlo. Si su familia está atravesando un acontecimiento estresante que usted cree que puede haber contribuido a que su hijo adoptara esa conducta, pida ayuda a los recursos correspondientes en la escuela y la comunidad. Los consejeros, pastores, terapeutas y el médico pueden brindar ayuda.

4.- Enseñar el valor de la empatía

Ha muchos niños les cuesta ser empaticos y ver las necesidades de los demás, del mismo modo que se les hace difícil manejar sentimientos fuertes como las ira, la frustración o la inseguridad. En otros casos, no han aprendido a solucionar conflictos de manera cooperativa ni a comprender las diferencias.

Por ello es importante que desde el juego se les enseñe a poder interactuar de manera sana con sus pares, reconociendo que las conductas negativas pueden herir a los demás y que todos son iguales con algunas diferencias.

5.- Alimentar la buena autoestima de su hijo

A menudo, los niños con problemas de autoestima acosan a otros para sentirse bien consigo mismos. Incluso los niños que gozan de cierta popularidad y aceptación pueden tener tendencias crueles. Los padres deben evitar y castigar el comportamiento cruel de sus hijos.

Asimismo, es importante alimentar la buena y sana autoestima en los hijos, expresando los sentimiento y hablando con ellos. Reconocer sus buenas actitudes y comunicar lo que no esta bien, permitirles ser autónomos sin perjudicar a nadie.

6.- Detener el acoso antes de que comience, hable con su hijo acerca del bulliyng

Es clave el que hable con sus hijos acerca del acoso escolar. Es posible que su hijo esté confrontando problemas para comprender los signos sociales, e ignore el daño que está haciendo. Recuérdele a su hijo que intimidar a otros puede acarrear consecuencias de índole jurídica.

Asegúrese de que sus hijos comprendan que usted no tolerará el hostigamiento en el hogar ni en ningún otro lugar. Establezca reglas sobre el hostigamiento y respételas. Si castiga a su hijo quitándole privilegios, sepa que es lo correcto. Si su hijo tiene una conducta agresiva en el hogar, con sus hermanos u otras personas, póngale un freno. Enséñele maneras más adecuadas y no violentas de reaccionar, como alejarse.

7. Estar al tanto de la vida social de su hijo

Es necesario que los padres busquen información sobre los factores que pueden estar influyendo en la conducta de su hijo en el entorno escolar. Hable con los padres de los amigos y compañeros de su hijo, sus maestros, asesores y con el director de la escuela. Hable con sus hijos sobre las relaciones que tienen con otros niños y las presiones que sienten para poder encajar en el grupo. Hágalos participar en actividades fuera de la escuela para que puedan conocer a otros niños y entablar amistad con ellos.

Finalmente los niños que agreden e intimidan a otros necesitan mensajes coherentes e intervenciones comprensivas de sus padres, maestros y otros adultos a su alrededor para poder cambiar esas conductas negativas. 

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