Disciplina positiva: Educar a los hijos con firmeza y amor

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disciplina positiva

La educación en los últimos años ha cambiado al igual que los padres y madres, siendo más conscientes al momento de impartir disciplina y tomando en cuenta el bienestar físico y mental de los niños y jóvenes. Esto ha hecho que muchas familias opten por nuevas formas de educar a los hijos dejando atrás los métodos más rígidos y autoritarios.

Muchos padres carecen de herramientas que les permita encontrar una forma de educar a sus hijos con firmeza, respeto, amabilidad y valores. Por esto, algunos padres pueden caer en castigar físicamente a los hijos por no conocer y no saber manejar mejores estrategias de enseñanza.

Por ello en este artículo, te enseñaremos sobre el modelo educativo “Disciplina positiva”, dejando aun lado los premios y los castigos.

¿Qué es disciplina positiva?

Según la Asociación de disciplina positiva en España, es un modelo educativo para entender las conductas de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarlos  en su camino siempre de forma positiva, afectiva, pero firme a respetuosa tanto para el niño como para el adulto.

La disciplina positiva nos plantea una nueva forma de ver la educación sin castigos físicos, amenazas, palabras ofensivas que sólo generan malestar y lucha de poder entre padres e hijos, en donde la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatia dirigen la familia, permitiendo que puedan disfrutar de sus relaciones y da herramienta a los padres para comprender el comportamiento de sus hijos y de esta manera reconducir con respeto y siempre siendo positiva.

Este modelo se basa fundamentalmente en el trabajo del Psiquiatra Alfred Adler quien planteaba que el comportamiento de los seres humanos se basa en su deseo de mejorar su situación en la vida y que los niños son iguales, merecedores de dignidad y respeto.

El enseñó que las necesidades más básica de las personas era el tener un sentido de pertenencia a un grupo como: familia, escuela y comunidad, de esta manera sentirse capaces de contribuir al bienestar del grupo. Tiempo después el psiquiatra Rudolph Dreikurs discípulo de Adler, planteó la importancia de enseñarle a los padres y maestros métodos eficaces para ayudar a los niños y las familias.

El trabajo de Adler y Dreikurs fue adaptada y ampliada por Jane Nelsen y Lynn Lott, para enfrentar las nuevas necesidades de las familias, escuelas y los niños de hoy.

¿Por qué la disciplina positiva y no el castigo?

Cuando hablamos de disciplina muchas personas pueden  pensar en castigo incluso se cree que son lo mismo; los padres muchas veces amenazan, gritan, golpean, retiran juguetes o privilegios, esto puede ser efectivo en el momento pero realmente  no crea un aprendizaje a largo plazo, ni las habilidades de vida que un padre quiere verdaderamente para sus hijos.

El castigo se basa en la idea que los niños necesitan sentirse peor, sentir dolor, vergüenza y humillación para aprender a cómo comportarse. También busca controlar el comportamiento por medio del miedo y del poder, del mismo modo, se enfoca en los comportamientos negativos y hace que los niños sean rencorosos y agresivos.  

castigo

De esta manera, los castigos solo empeoran una situación difícil, llevando a los adultos como a niños a la violencia y a lucha de poder. Por ello la disciplina positiva se basa en una premisa diferente al castigo que es: los niños y los adultos se comportan mejor cuando se sienten mejor.

Este modelo trata de enseñar, en entender, en estimular, en comunicarse no en violencia. La Disciplina Positiva considera la importancia de tratar a todas las personas con dignidad y respeto, incluyendo a los niños. Se basa en el principio de “conexión antes que corrección”, en identificar la creencia o el motivo detrás de un mal comportamiento.

Si deseas más información sobre el castigo puedes consultar el siguiente artículo: “¿Qué es el castigo según la psicología y cómo se utiliza?”.

Beneficios que trae la disciplina positiva

La disciplina positiva es una filosofía y modelos de crianza que trae muchos beneficios a la familia tales como:

  • Ayuda a desarrollar el pensamiento reflexivo, responsabilidad, cooperación y a desarrollar un sentido de comunidad.
  • Propicia una relación de amor y respeto entre padres e hijos.
  • Previene y corrige las malas conductas.
  • Fomenta las habilidades sociales y de vida.
  • Criar niños más amorosos, sociables, empáticos y cooperativos.
  • Logra efectividad a largo plazo.
  • Se enfoca en las soluciones y no en el castigo.
  • Toma los errores como oportunidades de aprendizaje.
  • Enseña a enfrentar y resolver problemas.

Criterios a tener en cuenta para una disciplina positiva y eficaz

Existen 5 criterios a tener en cuenta para una disciplina positiva basados en la autora Jane Nelsen, los cuales son:

  1. Es amable, respetuosa, motivadora y firme al mismo tiempo.
  2. Ayuda a los niños a sentirse importantes, pertenecientes a un grupo y a la conexión y luego la corrección.
  3. Es eficaz a largo plazo.
  4. Enseña valiosas habilidades para la vida como: el respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad entre otras.
  5. Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas.

Los objetivos de la disciplina positiva

La disciplina positiva tiene como objetivo tener niños con buena salud emocional, buena autoestima, capaces, libres, independientes y felices. Niñas y niños que puedan afrontar las diferentes adversidades de la vida, buscando soluciones y de esta manera nos sentir culpa por cometer errores y que sepan que de los errores se aprende.

Otro de sus finalidades es que los niños sepan aprovechar la oportunidad que conlleva equivocarse para mejorar sin sentir culpa, ni necesidad de autocastigarse. Con disciplina  positiva podemos lograr el equilibrio que nos permite llevar el día a día aprendiendo, motivando y disfrutando de nuestra familia.

Por último, de la disciplina positiva aprendemos a escuchar y conectar con nuestros hijos antes de actuar, comprendiendo así lo que sienten y de esta manera solucionamos sin necesidad de premios ni castigos. No busca centrarse en los comportamientos negativos sino en solucionar dejando aun lado la perfección y la sobreprotección y aprendiendo de nuestros errores sin culpabilizarse.

La disciplina positiva nos da otro punto de vista no centrado en cambiar a nuestros hijos sino a enfocarnos en nosotros antes de enseñarles, también a que podamos cambiar nuestros formas de educar tradicionales y poder así acompañarlos, apoyarlos sin reproches o castigos.

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