¿Por qué el estrés me hace subir de peso?

0
599
porque el estres me hace engordar

Aunque no lo creas esos kilitos de más podrían ser consecuencia del tu mal temperamento y las innumerables veces que te estresas en tu día a día; y es que a pesar de que hagas todas las dietas habidas y por haber o vayas todos los días al gimnasio, si no mantienes un nivel bajo de tensión para sobrellevar las cosas de tu vida cotidiana, tendrás ese efecto no deseado de mantenerte con sobrepeso.

Así como lo explica el Dr. Juan Manuel Romero Villa en su libro titulado “El que se enoja engorda”, el cual mediante una profunda investigación, obtuvo como resultado que una de las causas principales del aumento de peso son los factores de tipo emocional, como el estar enojado o estresado. ¿pero por qué sucede esto?

El estrés y el mal humor influyen sobre la liberación una hormona llamada “cortisol”

Para entenderlo un poco mejor tenemos que hablar un poco de fisiología humana, y es que todo está relacionado con la liberación de la hormona “cortisol” o también llamada hormona del estrés, la cual se libera cuando estamos en situaciones de peligro o de ansiedad.

Esta hormona es producida por las glándulas suprarrenales para obtener energía de los alimentos que hemos ingerido y llevarla a los diferentes tejidos como músculos, hígado y cerebro como reserva.

Cuando nos enojamos, se estimula nuestro sistema nervioso simpático el cual es el encargado de mantenernos alerta y responder rápidamente ante cualquier situación que se nos presente, esto conlleva a la producción y liberación de cortisol en conjunto con la adrenalina; los cuales van a tomar esas energías de reserva que se encuentran almacenadas en los adipocitos o células grasas para entrar en un periodo de catabolismo como método de supervivencia; y a pesar de que en primera instancia se pudiera pensar que deberíamos perder peso, lo cierto es que el cortisol estimula la liberación de insulina y aumenta la gluconeogénesis (producción de glucosa) para que nos genere el deseo de hambre, y poder recuperar esas reservas de energía que han sido utilizadas.

Entonces la mayoría de las personas con estrés prolongado experimentarán una obesidad troncular; es decir, se hace una redistribución de la grasa desde las extremidades hasta la zona abdominal, además adquiere un nuevo matiz si los síntomas persisten en el tiempo, pudiendo llegar a desarrollar enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, diabetes, síndrome de Cushing o hipercortisolismo.

¿Qué alimentos puedo consumir para poder prevenir esta consecuencia?

Las situaciones de estrés no son las únicas que desencadenan los efectos del cortisol. Es por ello que el Dr. Romero también alerta de la posibilidad de sufrir los mismos síntomas cuando realizas una actividad física extrema, con las bajadas fuertes de azúcar o por un descanso insuficiente. Por este motivo, las dietas adelgazantes más estrictas no siempre obtienen los resultados esperados; provocando así una ansiedad adicional en el paciente conllevando a comer alimentos indebidos. Para mantener a raya esta hormona, intenta ingerir los siguientes compuestos:

1. Magnesio:

El arroz integral, los garbanzos, las judías, los guisantes, los caracoles o algunos frutos secos como las avellanas, los pistachos o las nueces; son alimentos ricos en magnesio y miembros indispensables de tu dieta si lo que buscas es evitar la presencia de cortisol. Sus ventajas se multiplicarán si los consumes después de haber practicado algún tipo de ejercicio aeróbico: running, bicicleta, natación, patinaje.

2. Omega 3:

Este ácido graso tan beneficioso es también una herramienta de suma eficacia contra la hormona del estrés. Como ya hemos visto en más de una ocasión, una gran fuente de omega 3 son el pescado azul especialmente las sardinas, las anchoas y el salmón, el marisco, la lechuga, las espinacas, las fresas y productos vegetales como el aceite de soja o canola, las semillas de chía y linaza y las nueces.

3. Triptófano:

Para aquellos que todavía no lo sepan; el triptófano es un aminoácido esencial que estimula la producción de serotonina, conocida también como la hormona del bienestar. ¿Dónde podemos encontrarla? En los huevos, la leche, el chocolate negro, la levadura de cerveza, los frutos secos, la carne de pavo y pollo, el pescado azul, las legumbres, las semillas o frutas; y vegetales como la piña, los plátanos, el aguacate, las espinacas, el brócoli y la remolacha.

Referencia bibliográfica:

1. Ropper, Allan H; Brown, Robert H. «FATIGA, ASTENIA, ANSIEDAD Y REACCIONES DEPRESIVAS». Principios de Neurología de Adams y Victor. México: McGraw-Hill Interamericana. (revisado por ultima vez el 01/07/2019)

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here