Enfermedad arterial periférica: ¿Qué es y cuáles son sus sintomas?

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La enfermedad arterial periférica (EAP) es una de las patologías vasculares mas difíciles de estimar; debido a que muchas veces suele cursar con una fase asintomática (sin síntomas), pero en donde ya existe un gran compromiso de insuficiencia sanguínea; incluso se ha estimado que por cada caso diagnosticado existen tres más aun sin diagnosticar.

Es por ello que los recientes estudios hablan de que aproximadamente afecta a cada 15-20 personas por cada 100.000 habitantes; lo que estaríamos en una cifra alarmante porque nos encontraríamos con una enfermedad muy frecuente y que muchos suelen pasar por desapercibido yendo a consulta medica ya en las fases tardías de esta patología.

Por tanto, el diagnóstico precoz y el adecuado control de los factores de riesgo disminuirán no sólo la incidencia de la EAP, sino también la morbimortalidad cardio y
cerebrovascular. Es por ello que en el siguiente articulo conocerás todo lo relacionado a la enfermedad arterial periférica y que puedes hacer para prevenirla.

¿Qué es la enfermedad arterial periférica?

La enfermedad arterial periférica (EAP) engloba todas aquellas entidades que tienen como resultado la estenosis u obstrucción del flujo sanguíneo en las arterias alejadas del corazón y el cerebro (vasos coronarios y los intracraneales). Pero en este articulo solo nos referiremos a la circulación de miembros inferiores ya que son las más frecuentes.

enfermedad arterial

¿Cuáles son las causas y factores de riesgo de la enfermedad arterial periférica?

En la mayoría de los casos, sobre todo en población anciana, la EAP es una manifestación de aterosclerosis sistémica (grasa en las arterias). De ahí su gran importancia para el control y el tratamiento adecuado para retrasar este proceso y que no evolucionen a una enfermedad coronaria como el infarto o enfermedades cerebrovasculares como el ECV. Entre otras causas tenemos:

  • Tabaquismo: probablemente es el factor de riesgo más importante; el riesgo de padecer EAP es casi seis veces más entre los fumadores; asimismo, agrava el proceso isquémico establecido, aumentando el riesgo de amputación.
  • Diabetes mellitus: duplica el riesgo de padecer EAP y multiplica por 10 la probabilidad de sufrir una amputación.
  • Sexo masculino y edad avanzada: Personas mayores de 60 años
  • Dislipemia: fundamentalmente la combinación de hipertrigliceridemia y niveles bajos de colesterol HDL.
  • Hipertensión arterial.

¿Cuáles son los sintomas de la enfermedad arterial periférica?

Las placas de ateromas suelen progresar de forma silenciosa y, en general, no se produce un déficit de irrigación tisular hasta que la luz arterial no está reducida más allá del 70%. Es por ello que los sintomas van a ser clasificados en una

Tabla propuesta por el Dr rutherford R. de la siguiente Manera:

  • Grado 0, Categoría 0: Asintomático (no hay signos que indiquen la presencia de la enfermedad pero el pulso puede estar ausente)
  • El grado I.A, Categoría 1: Claudicación leve (dolor producido por una disminución del flujo sanguíneo)
  • Grado I.A, Categoría 2: Claudicación intermitente o moderada (se define como un dolormuscular constrictivo en la extremidad, que aparece con la deambulación, y que obliga al enfermo a detenerse, cediendo con el reposo y reapareciendo al
    continuar la marcha)
  • Grado I.C, Categoría 3: Claudicación severa (Aparece cuando la marcha implica
    mayor esfuerzo como ascender pendientes o subir escaleras)
  • Grado II.A, Categoría 4: Dolor en reposo (corresponde a la fase de isquemia crítica. A menudo es intolerable e incapacitante, suele aparecer por la noche o cuando el paciente adopta una posición en decúbito, de localización distal, generalmente en el pie y se exacerba con el frío. La presencia de edema intensifica la isquemia y el dolor
  • Grado III, Categoría 5: Pérdida de tejido menor; Ulceración isquémica que no supera la ulceración digital de los pies (Con la formación de úlceras, el dolor puede
    remitir parcialmente, aunque empeorará si existe sobreinfección o inflamación local)
  • Grado IV, Categoría 6: Pérdida de tejido importante; Úlceras isquémicas severas o gangrena franca (, el dolor aumenta inicialmente para disminuir o desaparecer cuando está plenamente establecida).

La localización del dolor:

dependerá del sector afectado; de esta forma, las lesiones más proximales (aortoilíacas) suelen producir un dolor urente en cadera, nalgas o
muslo, asociado muchas veces con sensación de debilidad a dicho nivel; el dolor tipo calambre en la masa gemelar suele corresponder a lesiones del sector femoropoplíteo; por último, las lesiones distales producen dolor en el pie.

¿Cómo se realiza el diagnostico de la enfermedad arterial periférica?

A partir de la sospecha de EVP, el estudio de primera línea es:

El indice tobillo-brazo (ITB): Cuando las lecturas de presión arterial en los tobillos son menores que en los brazos, se sospecha que existe bloqueo de las arterias que irrigan el miembro. E incluso se puede realizar el estudio haciendo que el paciente realize una serie de ejercicios durante 15 minutos.

Ecografia Doppler: Si los valores de ITB son anormales el paso siguiente es por lo general una ecografia doppler para averiguar la ubicación y extensión de la aterosclerosis. Seguidamente la angiografia o la resonancia magnética.

¿Cuál es el tratamiento de la Enfermedad arterial periférica?

Dependiendo de la severidad de la enfermedad, los siguientes pasos pueden ser tomados:

1. Medidas Preventivas: 

a) Control de los factores de riesgo: es imprescindible actuar sobre los factores de riesgo
vascular si queremos detener la progresión de la enfermedad; el abandono del hábito
tabáquico, las cifras de tensión arterial inferiores a 140/90, el control glucémico con
cifras de hemoglobina glicosilada inferiores al 7% y los niveles de colesterol-LDL menores de 100 son objetivos a intentar conseguir en un paciente con EAP (7).

b) Ejercicio físico: aunque no está establecido el tipo, duración e intensidad del ejercicio que debe prescribirse, sí parece plenamente comprobado que el ejercicio regular mejora la capacidad física de los pacientes y permite retrasar la evolución de la enfermedad; la recomendación más aceptada es la que indica un programa de ejercicio físico moderado en régimen ambulatorio, con supervisión médica periódica, encaminada a la regularidad más que a la intensidad.

c) Cuidado preventivo de los pies: sobre todo en pacientes diabéticos; por el alto riesgo de complicaciones y amputación merece ser considerado de forma independiente

2. Claudicación intermitente:

Ningún fármaco ha demostrado ser lo bastante eficaz para proporcionar una reducción importante de la sintomatología, pero se suele combinar las medidas generales antes enunciadas con una terapéutica de: antiagregante (AAS, triflusal, ticlopidina o clopidogrel), hemorreológico/vasodilatador (pentoxifilina, naftidrofurilo, buflomedilo, cilostazol) y estatina.

3. Isquemia aguda:

Reposo en cama con la extremidad ligeramente en declive, sueroterapia y analgesia (con los fármacos y dosis que precise). Tratamiento médico: anticoagulación con
heparinas de bajo peso molecular a dosis terapéuticas por vía subcutánea. Tratamiento quirúrgico: con fibrinolisis arterial directa con catéter u otras técnicas (trombectomía, embolectomía, angioplastia transluminal percutánea y amputación).

angioplastia

4. Isquemia crónica o critica:

Además de las medidas anteriormente descritas, es fundamental el control del
dolor. Se deben utilizar los analgésicos necesarios (incluidos los opiáceos) y a las dosis
necesarias para mantener al paciente sin dolor. El tratamiento de las úlceras y gangrena se realizará de forma tópica (agentes desbridantes, factores de crecimiento, antibioterapia.) o sistémica según la clínica.

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