¿Cuáles son las enfermedades venéreas más frecuentes en la mujer?

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enfermedades venereas

Según cifras oficiales de la OMS, se estimaba que apenas para el año 1996 más de un millón de personas se habían infectado diariamente con enfermedades venéreas, pero en la actualidad esa cifra ha aumentado a la cantidad de 340 millones de nuevos casos por enfermedades de transmisión sexual, siendo la mayor incidencia en personas menores de 25 años.

Y a pesar de los avances de diagnóstico y de tratamiento que pueden rápidamente hacer que los pacientes con muchas ETS no se vuelvan contagiosos curando a su vez a la mayoría de los enfermos, todavía existe en muchas culturas las costumbres sexuales cambiantes donde el sexo femenino prefiere optar por el uso de anticonceptivos orales para prevenir los embarazos pero sin saber que de igual forma no las va a proteger de enfermedades de transmisión sexual.

Es por ello que en el siguiente artículo de “Hoy Aprendi” conocerás cuales son las enfermedades venéreas más frecuentes en la mujer y cual es la mejor manera de prevenirlas

¿Qué son las enfermedades venéreas?

También llamadas enfermedades de transmisión sexual (ETS) o infecciones de transmisión sexual (ITS) son un conjunto de afecciones clínicas infectocontagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales, aunque también pueden transmitirse por el uso de jeringas contaminadas, contacto con la sangre, durante el embarazo de forma de vertical y la lactancia materna.

¿Cuáles son las enfermedades venéreas más frecuentes en la mujer?

Según las cifras de las CDC (centro para el control y prevención de enfermedades), La prevalencia de enfermedades venéreas observadas con frecuencia en las adolescentes femeninas, que tienen síntomas del tracto genital o sin ellos, incluyen por orden de frecuencia las siguientes:

  • Clamidia (10-25 %)
  • Gonorreas (3-18 %)
  • Trichomoniasis (8-16 %)
  • Virus del papiloma humano (7-15%)
  • Virus del herpes simple (2-12 %).
  • Sifilis (0-3 %)

1. Clamidia:

La clamidia es una infección causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. En las mujeres, tengan o no síntomas y desconozcan o no que tienen una infección, la clamidia puede causar la enfermedad pélvica inflamatoria, en donde sino es tratada a tiempo puede afectar otras partes del sistema reproductor de la mujer, incluido el útero y las trompas de Falopio. Este avance puede provocar un daño permanente en los órganos reproductivos de la mujer. El daño podría provocar un embarazo ectópico (en el que el feto se desarrolla en lugares anormales fuera del útero, trastorno que podría ser mortal) e infertilidad.

Además, si la mujer está embarazada, el feto en desarrollo corre riesgo, porque la clamidia puede transmitirse durante el embarazo o el parto y puede provocar infecciones oculares o neumonía en el bebé. Si la clamidia se detecta de manera temprana, puede tratarse fácilmente con un antibiótico por vía oral.

clamidia

2. La gonorrea:

Es una de las enfermedades venéreas causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que puede crecer rápido y multiplicarse fácilmente en las áreas húmedas y tibias del aparato reproductor. Los síntomas más comunes de una infección gonorreica son flujo vaginal o secreción en el pene y micción difícil o dolorosa. Al igual que en la infección por clamidia, las complicaciones más comunes y graves de la gonorrea ocurren en las mujeres e incluyen la enfermedad pélvica inflamatoria, embarazo ectópico, infertilidad y una potencial transmisión de la enfermedad al feto en desarrollo, si se contrae durante el embarazo.

La gonorrea también puede infectar la boca, la garganta, los ojos y el recto y extenderse a la sangre y las articulaciones, donde puede convertirse en una enfermedad mortal. Al igual que la clamidia se trata con antibióticos vía oral o endovenoso y cede la infección una vez que ha tenido efecto el tratamiento.

gonorrea

3. Tricomoniasis:

La infección por tricomoniasis es causada por el parásito Trichomonas vaginalis y es común en las mujeres jóvenes sexualmente activas. Aunque las infecciones por Trichomonas no siempre causan síntomas, pueden causar micción frecuente, dolorosa o con ardor en hombres y mujeres, así como flujo vaginal, ardor, enrojecimiento o picazón genital en las mujeres. Dado que la infección puede ocurrir sin síntomas, una persona puede no saber que está infectada y seguir reinfectando a una pareja sexual que tiene signos recurrentes de infección. Al igual que las STD/STI bacterianas, todas las parejas sexuales deben tratarse al mismo tiempo para evitar una reinfección.

Las investigaciones patrocinadas por el NICHD han mostrado que durante el embarazo, las infecciones por trichomonas se asocian con un riesgo mayor de parto prematuro y de que el bebé tenga peso bajo al nacer. Además, los bebés nacidos de mujeres con una infección por trichomonas tienen el doble de probabilidad de nacer muertos o de morir al nacer en comparación con los bebés de madres no infectadas

4. Virus del papiloma Humano:

Es una enfermedad infecciosa causada por el VPH (VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO). Se transmite principalmente por vía sexual, aunque puede contagiarse también en piscinas, baños y saunas. Se presenta en la piel de las zonas genitales en forma de verrugas. Las lesiones son apreciables a simple vista o se pueden diagnosticar por observación de tejidos con un microscopio y su tratamiento casi siempre consiste en crioterapia. Si no se tratan a tiempo pueden evolucionar a un cáncer de cuello uterino siendo la principal causa de esta enfermedad en mujeres.

5. Herpes genital:

El herpes genital es otra de las enfermedades venéreas con mucha contagiosidad, causada por el virus del herpes simple (HVS por sus siglas en inglés). Hay dos cepas o tipos diferentes de HVS: el virus del herpes simple tipo 1 (HVS-1) y tipo 2 (HVS-2). Ambos pueden causar herpes genitales, aunque la mayoría de los casos de herpes genitales se deben al HVS-2. Cuando es sintomático, el HVS-1 suele presentarse como ampollas o boqueras en los labios (herpes labial o febril), pero también puede infectar la región genital a través del contacto oral-genital o genital-genital. El HVS-2 sintomático suele causar ampollas dolorosas y acuosas en o alrededor de los genitales o el ano.

Sin embargo, gran cantidad de las personas que tienen estos virus no presentan signos o síntomas, o los mismos mínimos. Ni el HVS-1 ni el HVS-2 pueden curarse, e incluso durante los períodos en que la persona infectada no presenta síntomas, el virus puede encontrarse en las células nerviosas del cuerpo y aun así seguir siendo contagiosa. Periódicamente, algunas personas experimentan brotes en los que aparecen nuevas ampollas en la piel del área genital; en esos momentos, hay más probabilidad de que el virus se transmita a otras personas.

6. Sífilis:

Las infecciones por sífilis causadas por la bacteria Treponema pallidum, se transmiten de persona a persona durante el acto sexual vaginal, anal u oral mediante el contacto directo con las úlceras llamadas chancros. El primer signo de sífilis es un chancro, una úlcera genital indolora que por lo general aparece en el pene o en la vagina o sus alrededores. Además de ser el primer signo de una infección de sífilis, los chancros hacen que una persona tenga de dos a cinco veces más probabilidad de contraer el VIH. 

Las mujeres embarazadas portadoras de la bacteria tienen un riesgo mayor de aborto espontáneo y de nacimiento de un niño muerto, y pueden transmitir la infección al feto durante el embarazo y el parto. Los bebés que adquieren la sífilis congénita durante el embarazo pueden sufrir de deformidades esqueléticas, dificultades en el desarrollo del habla y del sistema motriz, convulsiones, anemia, enfermedad hepática y problemas neurológicos.

sifilis

¿Cuáles son las medidas preventivas para evitar las enfermedades venéreas?

  • Cuida al máximo tu higiene diaria de los órganos sexuales externos para evitar la colonización por microorganismos que pueden producir infecciones e irritaciones.
  • Examina los órganos sexuales periódicamente para detectar posibles alteraciones, como hinchazón, enrojecimiento, úlceras, secreciones, olores intensos, etc.
  • Acudir al médico siempre que se observe alguna alteración.
  • Usa preservativos siempre que se mantenga relaciones sexuales esporádicas o con personas desconocidas. En lo relativo al sida, además, no se debe compartir utensilios que puedan causar lesiones en la piel y las mucosas: jeringuillas, cuchillas de afeitar, cepillo de dientes, etc.
  • Evitar mantener relaciones sexuales sin preservativo si se padece alguna enfermedad de transmisión sexual para no contagiar a otras personas.
  • Respetar a todas las personas independientemente de cuál sea su orientación sexual y valora a cada una de ellas según sus cualidades personales y no por sus preferencias sexuales.
  • Ten confianza en la pareja y habla con ella acerca de las relaciones sexuales anteriores y de posibles enfermedades de transmisión sexual.

En conclusión:

Es normal que en la adolescencia, los jóvenes comiencen a mostrar cierta curiosidad por las relaciones sexuales, sin embargo, es importante dar a conocer los riesgos que se corren, ya que la mayoría de veces solo se toman en cuenta los embarazos a temprana edad, descuidando la infinidad de infecciones venéreas que se pueden contraer al no protegerse. Estas diferentes enfermedades pueden traer consigo consecuencias de dos clases: psicológicas y físicas.

Entre las psicológicas, se toman como las  más importantes los sentimientos de infravaloración que pueden conllevar a autolesiones, neurosis, psicosis o incluso, el suicidio; en la parte física, se debe tener en cuenta el daño que sufren los órganos genitales y el cuerpo en general, ya que algunas ETS pueden derivar a daños irreparables en los órganos o hasta el cáncer. Por tal motivo es de suma importancia darle un énfasis a las verdaderas formas de prevención, siendo la mejor de todas el uso de condón masculino y femenino.

 

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