Infidelidad: ¿Somos infieles por naturaleza?

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Día a día observamos y vivimos relaciones en las que la fidelidad y la infidelidad son temas muy importantes y cruciales para la continuidad o el fin de ésta. La relevancia de estas dos prácticas nos hace preguntarnos si la fidelidad es real o si por el contrario, ¿Somos infieles por naturaleza?

Aquí reunimos una serie de opiniones de distintos profesionales basados en sus investigaciones y experiencias profesionales acerca de la infidelidad para tener mayor conocimiento acerca del tema.

¿Qué es la infidelidad?

La infidelidad se entiende como la fractura del compromiso entre dos personas que se unieron en una relación, el cual implica que uno de los miembros sea capaz de establecer un vínculo con un tercero.

Cuando hablamos de infidelidad, este vínculo ser emocional sin sexualidad, pero presentando atracción física y complicidad o sin vincularse emocionalmente pero ejerciendo la sexualidad.

Tipos de infidelidad

Una persona puede entender la infidelidad como una serie de comportamientos o actitudes distinta al concepto que puede tener otra persona de la misma. Existen distintos tipos de infidelidad.

Infidelidad emocional

La infidelidad emocional ocurre cuando una persona con pareja brinda su tiempo, afecto, romanticismo y atención a un tercero. En este tipo de infidelidad se da cercanía emocional  y conexión con un tercero, llegando a excluir a la pareja inicial de ésta intimidad.

Infidelidad Sexual

Como su nombre lo dice, en este tipo de infidelidad se produce un involucramiento físico y sexual fuera de la relación de pareja. En este tipo de infidelidad no existe espacio para la conexión emocional o establecimiento de un vínculo más profundo.

¿La infidelidad es cosa de Hombres o  de Mujeres?

Para la psicoterapeuta Marina Castañeda, la práctica de la infidelidad es frecuente y admitida entre hombres, ya sean heterosexuales u homosexuales debido a la tendencia a validar la masculinidad en función de la cantidad de parejas o conquistas que puedan tener.

El Psicólogo Javier Camacho menciona en su libro “Fidelidad e Infidelidad” que si bien la infidelidad ha estado siempre normalizada entre los hombres, en la actualidad las mujeres la practican con una frecuencia similar, sobre todo en las zonas urbanas.

¿Es nuestra naturaleza ser infieles?

Como hemos expuesto al inicio del artículo, a pesar de las restricciones ejercidas frente a un acto de infidelidad, esta siempre ha existido y sigue existiendo en nuestra historia y es justamente por esto que podemos concluir en la idea de que ésta es inherente a nuestra naturaleza como seres humanos.

¿Entonces todos somos infieles?

El filósofo e historiador Michel Foucault señala que la existencia de la infidelidad no depende de determinadas características culturales, educativas o económicas.

Refiere que aunque existen personas que no cometen infidelidad, una gran mayoría de la población lo hace, llegando a considerarse un rasgo humano, en contraste total con las expectativas de la población, ya que el 99% de las parejas esperan que su compañero/a mantenga la exclusividad en la relación.

Para la psicoterapeuta Emily Brown la fidelidad no es un acto natural y espontáneo, por el contrario, la fidelidad es un constructo social que es posible solo si es una decisión que la pareja toma día a día, con mucho es esfuerzo, con el objetivo de no ser expulsado del sistema conyugal y también es una manera de no ser excluido ni recibir una penitencia social.

La religión como variable protectora de la fidelidad

Sin duda, la religión es uno de los recursos sociales más importantes al momento de defender y promover la fidelidad sobre la infidelidad.

En el estudio de Mohamed, Cleland y Hill realizado en el 2004, los estudios indican que existe mayor probabilidad de que las personas que mantienen un fuerte arraigo con la religiosidad practiquen la fidelidad (lo cual no quiere decir que definitivamente no exista la infidelidad en estos casos) en comparación con quienes no lo hacen o con quienes no tienen a la religión como el principal guía de su vida; esto debido a que en la religión se considera a la infidelidad como un acto imperdonable.

¿Infidelidad por falta de amor?

El psicoanalista Gabriel Rolón investiga y cuestiona las ideas aprendidas respecto al amor y llega a la conclusión de que una persona puede estar muy enamorada de la otra, pero aún así ser infiel.

En su investigación con varias parejas, llega a la conclusión de que el amor no es garantía de fidelidad y de que la realidad es que al enamorarnos debemos tener presente que podremos experimentar algo de dolor en algún momento, el amor no es siempre dulce, ni podemos lograrlo todo por amor.

Rolón, luego de tratar con muchas parejas, comprende que los hechos de infidelidad no están relacionados con la carencia de amor o inconvenientes en la relación.

El psicoanalista encuentra que existen personas que están muy enamoradas de su pareja, sin embargo cometen infidelidad sin que ésto signifique que ya no quieren continuar con la actual relación, por ellos tienen temor de que el otro sepa de éste hecho, estas personas refirieron en consulta que de ninguna manera dejarían la relación de pareja que tienen por una relación pasajera.

La infidelidad y sus efectos son subjetivos

La percepción de una infidelidad y sus efectos en la relación dependerá de la estructura psíquica y manera de ver el mundo de cada miembro de la pareja. Para ser honestos, en consulta podemos ver distintos tipos de reacciones.

Para algunas parejas es imposible continuar con la relación luego de una infidelidad, para otras es una oportunidad para trabajar juntos en el proceso del perdón y logran retomar la relación y otras ven a la infidelidad como algo natural, por lo que eligen otras maneras de relación donde se aceptan las relaciones con un  tercero, como en el caso del poliamor.

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