Xenofobia, la linea entre el odio y la humanidad

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La xenofobia es un término que se creó a lo largo de la historia de la civilización, a veces estamos tan estructurados que nos olvidamos de nuestras raíces, origen, incluso de nuestra identidad y te pregunto ¿alguna vez has mirado diferente a otro solo por tener un color de piel, o por su forma de hablar, nacionalidad y religión?

Todos somos parte de una misma humanidad y gracias a eso formamos este mundo, por la multidiversidad, todos aportamos algo diferente. Te has preguntado ¿De dónde vienes?, de ¿De dónde son tus abuelos o bisabuelos? seguro encontrarás allí mezclada otra raza, otra nacionalidad. 

La xenofobia nos lleva a pensar en rechazo, racismo, en odio, discriminación hacia un ser humano igual a ti con diferentes culturas y nos lleva a pensar que no nacemos siendo racistas ni xenófobos pero si lo aprendemos. Realmente si somos todos de la misma raza humana y vivimos en el mismo mundo ¿que nos hace ser tan diferentes y únicos? nuestro origen y ¿estas diferencias nos deben dar miedo, asco y odio?.

Quizás el mayor temor que tenemos es hacia lo desconocido, y por una historia que a veces nos divide, la exclusión social nos separa de nuestra esencia humana, la empatía nos une y nos hacer ser más tolerantes. En las siguientes líneas te contare más de la xenofobia.

“Veo humanos, pero no veo Humanidad”

– Antonie de Saint Exupéry.

¿Qué es la xenofobia?

El término xenofobia proviene de las palabras griegas xénos (extraño) y phóbos (miedo), por lo que esencialmente significa el miedo a los extraños. Entendemos que la xenofobia, es el rechazo, odio, miedo irracional u hostilidad hacia las personas de origen extranjero, migrantes y refugiados de otros países.

La xenofobia tiene como trasfondo la distinción entre el grupo social de pertenencia nativa en el país, y los que son considerados como un riesgo a la integridad e identidad de ese grupo, ya sea por razones reales o supuestas. Esto significa que la xenofobia no se produce de forma exclusiva hacia el extranjero, sino que también puede dirigirse contra ciudadanos del mismo país.

Este sería el caso de aquellos inmigrantes naturalizados, así como el de los llamados “inmigrantes de segunda o tercera generación”, que a pesar de haber nacido en el país y ostentar el estatus de ciudadano, son percibidos como diferentes por sus rasgos culturales o físicos.

Sus fundamentos parten en que el individuo tiende a desarrollar dicho comportamiento por el miedo a lo desconocido, es por ello que pensar o estar junto a una persona que posea rasgos físicos, sociales y culturales diferentes a los suyos, será motivo del rechazo.  Al margen de su consideración ética, la xenofobia puede ser un delito.

La historia de la xenofobia 

En la Grecia clásica pueden descubrirse ya rasgos xenófobos, unos rasgos que se aprecian en los escritos platónicos: la sobrevaloración de la “polis”, de la propia cultura en perjuicio de las demás. En la historia, dependiendo de las civilizaciones y culturas que han entrado en contacto, se ha manifestado xenofobia entre estas civilizaciones y culturas. Así surge el antijudaísmo, el racismo contra las etnias americanas, el racismo colonial y neocolonial europeo en África, la repulsa a los gitanos.

El siglo XX, su primera mitad, fue especialmente trágica con el exterminio de millones de personas, justificado por la xenofobia y el racismo. Por ejemplo: el racismo nazi en donde Adolf Hitler estaba obsesionado con las ideas sobre la raza, declarando así que su raza debía permanecer pura, para poder tomar el control del mundo algún día. La realidad es que los movimientos nazis, neonazis, racistas y xenófobos han persistido, y reaparecen con mayor fuerza en los momentos de crisis, propicios para despertar los sentimientos xenófobos.

En la Segunda Guerra Mundial se observó una importante mezcla cultural, especialmente por el gran flujo migratorio de los países europeos hacia el resto del mundo, generando que se presencie una mayor aceptación y convivencia de diferentes comunidades en un mismo territorio. A pesar de eso, durante los últimos años Europa ha conocido un resurgimiento de la violencia xenófoba.

¿Cómo afecta la xenofobia?

La xenofobia es una manifestación más de la estigmatización y de exclusión. Cualquier persona en una situación de rechazo corre riesgo de marginación social, y la xenofobia supone un estrés continuo, crónico e intenso.

Al discurso del odio tenemos que añadirle la exclusión social, la pobreza, la falta de vida digna, de trabajo digno o vivienda digna. Todo esto produce una situación de estrés que genera un estado de ansiedad, que a su vez puede devenir en distintos tipos de enfermedades mentales, sobre todo estados depresivos, ansiosos e incluso, en situaciones extremas, si la persona se rompe, puede suponer crisis o situaciones psicóticas.

También, si estas afecciones se desarrollan puede disminuir el bienestar y rendimiento de la persona en los diferentes entornos en donde se desempeña, como el trabajo, escuela o el hogar. Del mismo modo, esto depende también de la persona, de las vivencias del sujeto, de su historia personal y de sus capacidades resilientes.

Claramente puede ser un gran problema de adaptación para la apertura a nuevas costumbres y evitar el choque cultural, para así poder sobrellevar la situación, es indispensable la combinación política y publicas migratorias para concientizar  tanto al nacional como al inmigrante para que sean capaces de coexistir en paz siguiendo las normativas de convivencias establecidas en el país.

Más tolerancia e inclusión 

“La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio, solo el amor puede hacerlo”

– Martin Luther King 

La tolerancia la entendemos como la actitud que tiene una persona de aceptar aquello que es diferente a su cultura, valores. Esto nos dices que todos los individuos somos distintos y esas diferencias deben ser consideradas como una fuente de progreso para la sociedad, permitiendo permitiendo hacer más provechosa la convivencia

Solo se puede ser tolerante con aquello que nos causa molestia, con lo que no estamos de acuerdo pero que se acepta para mantener el orden que se ha establecido en la sociedad y que está basado en un conjunto de prácticas, actitudes y valores. Cuando se es tolerante se entiende que, si alguien es de una raza distinta de la suya o proviene de otro país, otra cultura, otra clase social, o piensa distinto de él, no por ello es su rival o su enemigo.

La aceptación nos abre ante nuevas oportunidades siempre que está no nos divida o haga daño por ejemplo, las ideologías políticas o religión no tienes por qué compartirlo o aceptarlo sino respetarlo. Del mismo modo con la aceptación y la tolerancia viene la inclusión una vez que conocemos y dejamos atrás los tabú los prejuicios alejamos la violencia.

La diversidad nos enriquece 

La diversidad  es parte de la sociedad de los seres humanos que formamos diversos grupos sociales a pesar de nuestras semejanzas tenemos muchas diferencias, estas diferencias nos hacen dividirnos  cada vez más sin tener en cuenta que las mismas pueden enriquecernos.

Todo el tiempo ha existido el intercambio de culturas y creencias no se pide rechazar nada ya que todos estamos intervinculados desde donde provienen algunos alimentos, la ropa en entre otros. Al mismo tiempo vivimos una época crítica a nivel mundial como la corrupción, el autoritarismo, la exclusión y la pobreza entre otras, son un reflejo de la falta de solidaridad e integración amistad y solidaridad entre los seres humanos.

Y te preguntaras ¿Para que la diversidad?, le sirve al ser humano para que tenga más horizontes para nutrirse en una mayor cantidad de experiencia para humanizarse más, para sensibilizarse todo lo cual le permite un desarrollo más pleno y humano.

El diálogo como puente 

“Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”.

– Martin Luther King 

Es común que ante la diferencia juzguemos, incluso podemos llegar a la violencia. Para hacer puente de paz y diálogo debemos aceptar, respetar y ver la diversidad como algo que nos aporta.

El diálogo es la clave, para poder prevenir los ataques, aquí también entra la tolerancia, la integración de aquellas cosas y aspectos de las cuales carecemos y podemos integrarlas en nosotros y en nuestra vida. Pero el miedo a lo desconocido, a perder nuestra identidad puede hacer que veamos todo negativo.

Ahora el que vive la xenofobia a través del diálogo y dar a conocer nuestras razones, cultura y dar a conocer todos los aspectos positivos sobre ella, para que así los xenófobo puedan cambiar su perspectiva negativa y estigmatizada, al final solo existe una raza, solo un mundo y todos somos iguales.

Debemos derribar el desconocimiento para respetar, opinar y dar paso a la solidaridad a la integración, la diversidad nos va nutrir como sociedad.

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