Los niños necesitan ser felices no los mejores

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Los niños necesitan ser felices no los mejores

En la crianza de los hijos suele ser confuso, el querer darles todo y que además sean los mejores en todo. Pero qué tanto puede afectar esto al desarrollo emocional de los niños, ¿qué es realmente ser mejores y ser felices?, si a penas logran entender lo que les sucede alrededor, acaso ¿los niños deben de cumplir con las expectativas de los padres?.

A veces los padres transmiten a los hijos lo que ellos sienten incluso miedos e inseguridades y quieren que cumplan ciertas expectativas sin saber realmente si es lo más adecuado para sus hijos. Esto nos lleva a reflexionar sobre lo que de verdad necesitan los niños.

Educar a los hijos puede ser complicado pero es necesario que principalmente se les enseñe ser felices y te preguntarás ¿cómo hacerlo?, también te hablaremos sobre las consecuencias de exigirles a los hijos ser los mejores.

El deseo equivocado de que los niños sean los mejores

Muchas veces los padres desean desde que los niños están bebés que sean bailarines o futbolistas, que tengan un cierto nivel y cumplan los mandatos de estos. Incluso podemos equivocarnos en creer que para que nuestros hijos sean felices deben ser mejores y no fallar. Los padres siempre van a buscar la excelencia en sus hijos.

la sobreexigencia en los niños

Si el niño saca 10 en matemática se le exige que alcance un 20 que de lo mejor, o si el niño quiere ser músico pero su papá se empeña en que vaya a las prácticas de fútbol. Podemos llenar a los hijos de actividades extraescolares, y limitarlos para crear otras competencias y habilidades en sus tiempos de ocio incluso dejando aun  lado el compartir familiar, lo cual trae agotamiento, apatía, estrés, ansiedad en un niño.

Puede ser contradictorio el educar a los hijos para que sean perfectos y estén aptos para su futura pero realmente esto aleja a los niños de la felicidad.

Efectos de educar a los niños para ser mejores 

Los niños nacen siendo únicos y con sus propias habilidades, haciendo que por su inocencia brillen con su luz propia, esto nos lleva a pensar que no hace falta exigirle que sean los mejores en todo. Por si solo el niño será mejor en lo que realmente quiere y le guste si es la música o si son las matemáticas o en los deportes, por ello deben ser felices.

Si no le permitimos a los niños tener su propio espacio y libertad para encontrar su propio camino porque le colmamos de expectativas, el niño no podrá tomar sus propias decisiones, experimentar y desarrollar su identidad. De este modo las exigencias, hacer que los hijos sean competitivos y los mejores puede tener repercusiones en su desarrollo emocional como:

Frustración

Las exigencias y la competitividad crean  frustración y estrés en los niños ya que no siempre podrán lograr lo que se proponen. Esto puede hacer que el niño sienta que decepciona a sus padres y a él mismo, incluso haciendo que cuando se conviertan en adultos, tengan miedo al fracaso.

Baja autoestima

Si los padres exigen constantemente a su hijo que sea el mejor en todo, lo único que se lograra es que no crea ni confíe en sus propias habilidades. Los niños por si solo se esfuerzan, pero los padres se empeñan en exigir más de ellos, esto hace que crean que no son capaces de lograr lo que le exigen y nunca podrá ser perfecto.

Los niños que crecen con esta idea de lograr ser perfectos para los padres se convierten en adultos inseguros, con una baja autoestima, que creen que no son lo suficientemente buenos como para ser amados. Como resultado, viven dependientes de las opiniones de los demás.

Pérdida de valores

El niño a medida que vaya creciendo va perdiendo por las exigencias los valores positivos, la confianza, solidaridad, compañerismo, respecto dado que buscara su propio beneficio, siendo así difícil para el niño competir contra esas expectativas de logro y éxito, causando sentimientos de culpa, ira, celos y temor.

Infelicidad

Al final, cuando el niño intenta llenar y lograr esas expectativas y exigencias no logra ser feliz, ya que ha sido impuesto no buscado por el mismo. Los padres le han trazado el camino que debe seguir, pero no es su camino. Un niño no puede ser feliz sin poder aprender por sí mismo lo que es elegir y disfrutar de ese camino. Puede ocasionar también depresión y ansiedad en los niños.

Les arrebata su infancia

La infancia es un periodo de aprendizaje, pero también de alegría y diversión. Los niños deben aprender de manera divertida, deben equivocarse, perder el tiempo, dejar volar su imaginación y pasar tiempo con otros niños. Esperar que los niños sean los mejores en determinado campo, poniendo sobre ellos expectativas demasiado elevadas, solo hará que sus frágiles mentes se desmoronen ya que no lo necesitan. Al educar así a los hijos puede arrebatarles de su propia niñez.

Provoca una pérdida de motivación y placer

Cuando los padres se centran solo en los resultados y no en el esfuerzo, el niño perderá la motivación interna, el interés porque comprenderá que cuenta más el resultado que el camino que ha seguido. El niño deja de disfrutar de sus actividades por solo ver el placer en los resultados que logre.

depresion en niños

¿Qué necesitan realmente los niños?

Los padres tienden a confundir la felicidad de sus hijos con una recompensa o  complacerlos, realmente esto puede ser agradable en el momento, pero a la larga no son importantes para el crecimiento del niño. Esto nos lleva a que los padres hacen cosas para que sus hijos sean felices por qué dándoles una consola de juego, un teléfono de última generación o comprarles un helado proporciona ese placer y felicidad en ellos erróneamente.
Pero que hay con las habilidades que necesitan para poder enfrentar la vida, cómo van a poder lidiar con la frustración o con sus emociones. Los niños necesitan llevar vidas felices, realmente significativas y satisfactorias. Una de las habilidades más importantes que los niños necesitan es la capacidad de resistir ante las dificultades para que puedan encontrar una manera de volver a ser felices aun cuando las cosas van mal.

Es importante que los padres nunca olviden lo que de verdad es fundamental para sus hijos como:

  • Cada niño aprende a su propio ritmo, y los padres no deben confundir estimulación que si desarrolla con la exigencia.
  • Los niños necesitan libertad para explorar y tomar decisiones por ellos mismos de lo que les gusta y que no les hace felices, es importante escucharlos.
  • Los niños no requieren de más juguetes, o de objetos tecnológicos sino tener una vida plena, sencilla en donde el mejor regalo que le pueden dar a sus hijos es pasar tiempo de calidad con ellos.
  • Más allá de que su hijo tenga las mejores calificaciones se les debe enseñar que la felicidad no se mide en esos términos.
  • Lo que de verdad influye en pro y beneficio del crecimiento de su hijo, y de que sean niños exitosos es que los padres dediquen tiempo a sus hijos como leerles, decirles constantemente que son amados incondicionalmente, que los apoyan, que merecen respeto.

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