Onicofagia: ¿Cuáles son las consecuencias de comerse las uñas?

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Aunque parezca incierto el habito de morderse las uñas (onicofagia) tiene una estrecha relación con la ansiedad. Como lo explica la psicóloga Amudena Porres “las personas que se muerden las uñas piensan que hacer algo placentero podría reducir la carga ansiosa frente a situaciones de estrés; modificando ese malestar que se siente por algo relajante y de fácil distracción.

Pero lo que no saben las personas, es que este habito podría acabar en una somatización de manera inconsciente; es decir las personas se llevan las manos a la boca ante cualquier situación como si fuera una rutina mecánica y no en situaciones de estrés o ansiedad.

Es por ello que en el siguiente articulo de “Hoy Aprendí” conocerás cuales son las consecuencias que este mal habito trae para tu salud.

¿Qué es la onicofagia?

Es el hábito de comerse las uñas, generalmente de los dedos de las manos. Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo cuando no puede ser tratado. Incluso la persona que padece onicofagia puede llegar al extremo de dejar la piel al descubierto y provocarse un deterioro estructural permanente.

como dejar de comerse las uñas

¿A que edad suele aparecer la onicofagia?

La costumbre de morderse las uñas suele comenzar en la infancia, sobre todo entre los niños más nerviosos, tras superar la etapa de los chupetes o de chuparse el dedo. “Este hábito se manifiesta a partir de los 3 años, cuando el niño ha alcanzado la suficiente coordinación psicomotriz como para manejar sus movimientos sin herirse”, señala Porres. Afectando al 45% de los niños sin diferencias apreciables entre los sexos.

¿Cuál es la causa de la onicofagia?

Esta condición puede seguir hasta la adolescencia afectando a un 25% de los jóvenes según como muestran las estadísticas y proseguir hasta los 35 años si no se indica tratamiento medico; pero ¿Por qué se extiende tanto tiempo? La razón
tiene que ver con la “ansiedad”. “Si la persona no ha encontrado otros mecanismos alternativos para paliar o contrarrestar dicha ansiedad, esta costumbre se convierte en una forma de tratamiento, aunque de forma patológica.

¿Cuáles son las consecuencias de comerse las uñas?

La onicofagia tiene consecuencias negativas incluso en el día a día. Por ejemplo, se padece una evidente dificultad para realizar movimientos que requieren un largo mínimo de uña, como recoger una moneda del suelo o separar cinta adhesiva. Es por ello que a continuacion te mencionaremos las conseguias mas graves que este habito tiene:

1. Lesión en los dientes:

Es un problema estético, más que funcional, causado por la reiteración con la que se efectúa. Si se hiciera pocas veces, no sucedería nada. Pero el repiqueteo constante de los dientes uno contra el otro para morderse las uñas provoca que los incisivos superiores e inferiores se desgasten y sean más feos. Estos dientes son muy visibles cuando se sonríe, por lo que los efectos negativos de este hábito son más evidentes y las piezas dentales se aprecian recortadas.

lesion dental por onicofagia

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2. Riesgo de infecciones: 

El dermatólogo José Luis López Estebaranz asegura que se pueden provocar pequeñas infecciones por bacterias, virus, hongos o cándidas en la uña, porque entra en contacto con la flora de la boca y se está continuamente chupando y macerando. Infecciones que, en muchos casos, se trasladan a la mucosa oral.

Ademas de ello, los niños pueden transmitir los oxiuros o las bacterias enterradas bajo la superficie de la uña de la región del ano a la boca cuando se tiene mala higiene personal a la hora de ir al baño.

3. Deformidad de la anatomía de los dedos:

Al comerse las uñas se crean microtraumatismos que dañan el lecho ungueal que se encuentra debajo alterando su anatomía. A veces, también se ocasionan daños alrededor de la uña; formando panadizos, que hacen que el dedo se inflame y duela; de la misma forma, surgen padrastros y verrugas periungueales (por el virus del VPH) en la piel que rodea las uña.

niños que se comen las uñas

4.  Dificultad para relacionarse con otras personas:

La más común suele ser la vergüenza ante la posibilidad de que otras personas
observen las uñas recomidas, los dedos infectados y heridos, o un retraimiento cuando se trata de compartir actividades que conllevan la exposición abierta de las manos, como en los juegos de mesa con los demás.

5. Incapacidad para controlar los impulsos y baja autoestima

la autoestima de una persona puede verse afectada ¿De que manera?, esto ocurre
siempre que alguien sorprende a otra mordiéndose las uñas después de haberse
comprometido a no hacerlo. Esta situación perjudica la imagen psicológica del individuo porque se siente incapaz de controlar su comportamiento y esto le crea un complejo.

6. Problemas estomacales: 

Cuando la persona se traga las uñas mordidas, se pueden desarrollar problemas estomacales.

¿Qué se puede hacer para dejar de comerse las uñas?

Anteriormente se pensaba que cubrir las uñas con esmaltes o sustancias amargas provocarían el rechazo de la persona en el intento por llevarse los dedos a la boca, pero según el psicólogo Lopez Estebaranz, “Es un método poco eficaz, asi que lo mas recomendable es la ayuda psicológica.

Entre los métodos estudiados por los especialistas para abandonar definitivamente este hábito, se encuentra la llamada “práctica negativa”. Porres Salces explica que se trata de una especie de terapia basada en morderse las uñas a propósito. Este método, aún en fase experimental, se centra en la técnica de la saciedad, en lograr que quien se coma las uñas se harte y sienta repulsión por ellas.

En conclusión:

La responsabilidad de que el niño no se muerda las uñas recae directamente en los padres. Es por ello que la primera recomendación es llamar la atención a los hijos pero sin darle demasiada importancia, es decir, trata de crear pautas para que tus hijos controlen este hábito, pero sin concentrar demasiado atención en este punto. Bastaría con un “te estás mordiendo las uñas, tienes que aprender a no hacerlo porque luego no quedan bonitas”. El problema se puede agravar si se reprende duramente al niño y se utilizan expresiones que puedan resultar hirientes como “no eres capaz de controlarlo”.

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