¿Por qué los niños mienten?

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los niños mienten

Con frecuencia escuchamos a los padres decir ¿Por qué mi hijo miente?, es cierto que tanto los adultos como los niños mienten, pero es importante tomar en cuenta que sucede en la dinámica de la familia cuando esto sucede.

Los niños cuando empiezan a cuestionar a los padres ¿Esto es bueno o malo?, ¿Por qué esa persona hace eso si tú dijiste que no se puede?, ¿Por qué a mi amigo lo dejan hacer eso y a mí no? Cuándo estamos frente a estas preguntas los niños esperan respuestas claras y muchas veces no sabemos cómo explicar la razón de nuestra forma de pensar y cómo esto  difiere de una persona o familia a otra.

Lo cierto es, que tanto el entorno, la familia y los futuros amigos condicionarán las pautas y hábitos que el niño/a irá absorbiendo para conocer las reglas de la sociedad que integra.

¿Cuándo empiezan a mentir los niños?

Basados en el desarrollo del sentido moral los niños mienten entre los 3 y los 7 años. Existen muchas teorías del aprendizaje social en donde nos plantean que, los niños aprenden juicio moral a través de la observación e imitación de modelos. Según esta teoría, los padres u otros adultos, relevantes en la vida del niño, son la fuente principal a través de la cual el niño aprende qué es bueno o malo y qué conductas son correctas o incorrectas.

Otra de las teorías de desarrolló moral en los niños es de Jean Piaget, en donde expresa que la moralidad en los niños se desarrolla en dos estadios importantes los cuales son:

El primer estadio

Se caracteriza por juicios rígidos y simplistas. Los niños pequeños son por naturaleza egocéntricos e incapaces de sentir empatía o ponerse en el lugar de otro. Su pensamiento aún es muy concreto, por lo que no pueden imaginar cómo se sienten los demás a consecuencia de sus actos; para ellos, la única realidad es la que se ve y se siente.

cuando empiezan a mentir los niños

En este estadio, el niño cumple con las reglas para evitar el castigo o la desaprobación y no por convicción propia; tampoco reconoce las intenciones detrás de los actos, sino que juzga en base a las consecuencias reales.

El segundo estadio

Se caracteriza por la flexibilidad moral. Es menos egocéntrico y piensa un poco más en cómo su conducta afecta a los demás. En este estadio los niños pueden ver que no todas las personas piensan igual ni ejecutan las reglas de la misma manera.

Finalmente, los niños entienden que las leyes pueden alterarse si la situación lo amerita y buscan la intención detrás de la acción antes de realizar juicios. Esperan que los castigos sean en proporción al acto y empiezan a formular sus propios principios morales. Es importante que los padres transmitan a sus hijos valores como la sinceridad para evitar las mentiras.

¿Por qué mienten los niños?

La mayoría de los niños mienten por diversas causas, siendo importante que los padres sepan el porqué, y cómo actuar ante la mentira ya que esto ayudará a comprender los motivos. Estas son algunas de las principales causas:

1.- Por miedo

Hay niños que tienen miedo de las consecuencias de sus acciones, por eso suelen mentir. Suele ocurrir cuando viven en un entorno sujeto a reglas muy estrictas o si tienen padres muy autoritarios, o si no tienen libertad para hablar con sus progenitores. Para proteger a alguien. Porque es muy imaginativo y la verdad le aburre.

2.- Para evitar una tarea que no le gusta realizar

“¿Te has lavado los dientes?”, pregunta el padre.  “Si papá”, responde el niño (pero en realidad no se los ha lavado).

3.- Por error

Cometen una acción involuntaria, como por ejemplo romper un jarrón, y no saben salir de la situación embarazosa.

4.- Por amor, para su aprobación

Porque a los niños les gusta impresionar a la gente con rapidez, llamar su atención.

5.- Por imitación

Si el padre o la madre mienten, el niño también lo hará. Si los niños observan y viven la mentira de manera cotidiana, aprenden a hacerlo como algo normal.

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6.- Para probar un nuevo comportamiento

Una razón por la que los niños mienten es porque han descubierto la mentira y la están probando, tal como lo hacen con la mayoría de los comportamientos, para ver qué sucede, es decir por imitación o modelado.

7.- Para mejorar la autoestima y ganar aprobación

Los niños que carecen de confianza, autoestima y conocimiento de sí mismos por ello tienden a decir mentiras grandiosas para parecer más impresionantes, especiales o talentosos para así aumentar su autoestima y verse bien ante los ojos de los demás.

8.- Las mentiras blancas

En ciertas situaciones, los padres podrían alentar a los niños a decir una mentira blanca para evitar los sentimientos de alguien. En este caso, las mentiras blancas y cuándo usarla cae bajo las habilidades sociales.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Todos los niños mienten en algún momento, sin embargo, lo que más debe preocupar a los padres es la mentira compulsiva ya que puede volverse patológica. Cuando el niño miente sin ninguna razón aparente y con frecuencia. Los padres de estos niños tienden a sospechar y desconfiar de sus hijos, y estos pequeños cada vez se hacen más rebeldes y deshonestos. Aquí hay que buscar las causas y pedir ayuda de a un psicólogo infantil.

Consejos para fomentar la verdad en nuestros hijos 

Los padres pueden ayudar a sus hijos a ser honestos y fieles a la verdad, con argumentos como:

1.- Transmitir al niño las consecuencias negativas de mentir

La mentira tiene muchas caras. La adaptativa y facilitadora de la convivencia se caracteriza porque su finalidad no sea sacar beneficio propio. Mentir puede convertirse en un atajo fácil para resolver o enfrentarse a determinadas situaciones, pero también en un arma de doble filo, que provoca la falta de credibilidad.

2.- Reforzar el concepto de que la verdad trae a la larga más beneficios que la mentira.

Los niños experimentan y decir mentiras forma parte de ese proceso que les ayudará a encontrar las luces y las sombras, el equilibrio entre la verdad y el engaño. Por ello, cuando al niño/a se le observa mintiendo en una mentira, conviene no señalar la conducta, sino ayudarle a valorar y reconocer cómo se hubiese resuelto la situación en caso de decir la verdad.  Hay mentiras que no son tales, como el hecho de fomentar la imaginación o la ilusión a través de personajes fantásticos, como las hadas.

3.- Decir la verdad nos ayuda a ser auténticos y más felices

Se puede trasladar a los niños la idea de que no es lo mismo decir una mentira piadosa, que engañar por sistema. Cuando expresamos la verdad, somos fieles a nosotros mismos y por lo tanto auténticos. Nos libera del peso de mantener la contradicción entre lo que sentimos y lo que expresamos, lo que redunda en nuestra felicidad y bienestar, aunque la mentira no es algo negativo, salvo que sea muy frecuente o afecte a otros negativamente, o se utilice en propio beneficio cuando se trata de aspectos importantes.

4.- Mantener la mentira exige esfuerzo y crea problemas.

Los engaños pesan, cuesta esfuerzo mantenerlos, y son motivo de problemas con las personas con las que no se ha sido sincero. La coherencia con los niños a la hora de transmitir la verdad es el mejor antídoto en una sociedad que tiende a ser muy permisiva con las mentiras, máscaras y engaños.

5.- La verdad como un reflejo de la honestidad.

Dar valor a la verdad, ayuda a educar a los niños para que sean honestos y exista coherencia entre lo que sienten, piensan y expresan verbalmente.

6.- Ser un ejemplo de sinceridad.

De nada sirve decir a los niños que hay que decir la verdad si ven en sus progenitores un modelo de engaño y mentira. Finalmente, las mentiras en los niños se debe enseñarles reglas y normas de comportamiento, explicarles la razón de porqué existen y las consecuencias de no cumplirlas, fomentando la enseñanza a través del ejemplo.

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