Signos de alarma del Mal de Parkinson y cómo prevenirlo

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mal de parkinson

Según como está establecido en el informe de la Global Declaration for Parkinson’s Disease (Declaración global para la enfermedad de Parkinson) en 2004, la enfermedad o mal de parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa en frecuencia, sobrepasada por el alzheimer. Los científicos piensan que la probabilidad de que la población la presente es del 0,3% y puede aumentar al 1-2% a partir de los 60 años de edad, ya que la edad es un factor de riesgo para la enfermedad.

Es importante que tengas en cuenta que a pesar de que se trate de una enfermedad neurodegenerativa, no es una patología mortal en sí misma. La expectativa de vida promedio de un paciente con parkinson generalmente es la misma que las personas que no la padecen. Pero en algunos casos si no se trata puede ir progresando de tal forma que pueda afectar la calidad de vida de la persona.

Es por ello que, en el siguiente articulo de “Hoy aprendí” conocerás cuales son los sintomas que te alertan de un mal de parkinson temprano para que acudas al medico lo mas rápido posible y evites la progresión de la enfermedad.

¿Qué es el mal de parkinson?

Es una enfermedad neurodegenerativa crónica caracterizada con frecuencia por trastornos del movimiento sin embargo también afecta la función cognitiva (memoria) y sistema nervioso autónomo.

parkinson

¿Cómo se produce el mal de parkinson?

Actualmente se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Parkinson, pero todo parece indicar que se trata de una combinación de ciertos factores ambientales, genéticos, que conllevan a un daño oxidativo y  además el proceso normal de envejecimiento.

En condiciones normales, el cerebro posee una sustancia negra que es donde están ubicadas las neuronas que liberan dopamina  una sustancia química (neurotransmisor)
fundamental para que el movimiento del cuerpo se realice correctamente. Cuando el cerebro no dispone de la dopamina suficiente para mantener un buen control del movimiento, los mensajes de cómo y cuándo moverse se transmiten de forma errónea, apareciendo de forma gradual los síntomas motores típicos de la enfermedad.

Además también se ha visto que hay otras neuronas afectadas que liberan otro tipo de
neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y acetilcolina, lo que nos va a explicar otros síntomas no motores de la enfermedad.

mal de parkinson

¿Cuáles son las causas del mal de parkinson?

Como se mencionó anteriormente la causa exacta no se sabe, pero la combinación de factores genéticos y ambientales podrían inducir a la aparición de la enfermedad, es por ello que Los principales factores implicados en el desarrollo de la enfermedad son:

1. ENVEJECIMIENTO:

La edad se ha demostrado como un claro factor de riesgo de la EP, siendo la edad media al diagnóstico en torno a los 55-60 años. De este modo la prevalencia de la enfermedad aumenta exponencialmente a partir de la sexta década de la vida. Cuando la EP comienza por debajo de los 50 años se conoce como forma de inicio temprano o precoz. En casos muy raros, los síntomas parkinsonianos pueden aparecer antes de los 20 años, conociéndose como parkinsonismo juvenil.

2. FACTORES GENÉTICOS:

La herencia familiar juega un factor muy importante. Se estima que entre el 15 y 25%
de las personas con EP tiene algún pariente con la enfermedad. Las formas familiares de parkinson representan sólo un 5-10% de todos los casos, y son varios los genes que han sido ligados a la EP. No obstante, el 90% de los casos con EP son formas esporádicas, es
decir, no se deben a una alteración genética concreta.

3. FACTORES AMBIENTALES:

El papel del entorno y sus posibles toxinas en el desarrollo de la EP ha sido ampliamente estudiado con hallazgos diversos. causas y diagnóstico de la enfermedad de parkinson
Determinadas sustancias químicas tóxicas como pesticidas pueden producir síntomas parkinsonianos. Factores físicos como el traumatismo craneal también se han
relacionado con el riesgo de desarrollar EP en edades avanzadas.

La idea general es que el desarrollo de la enfermedad se debe a la interacción de los diferentes factores del entorno (todavía no conocidos con exactitud) en pacientes genéticamente predispuestos (susceptibilidad genética).

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¿Cuáles son los síntomas que te alertan del mal de Parkinson?

La EP se caracteriza por la presencia de síntomas motores y síntomas no motores. No todos los pacientes los desarrollarán todos, ni su evolución tiene que ser igual. Para realizar el diagnóstico deben existir por lo menos 3 de los 4 síntomas motores cardinales o típicos que definen la enfermedad, los cuales describiremos a continuacion:

SÍNTOMAS MOTORES:

1. Temblor:

Hasta un 70% de los afectados comienzan con temblor como primer síntoma de la enfermedad. El temblor aparece en reposo, es decir, cuando no se realiza ninguna tarea con la parte del cuerpo que tiembla. Típicamente suele comenzar en las extremidades, afectando a la mano o a un pie, pero también puede afectar a la mandíbula o a la cara (párpados, labios). El temblor Parkinsoniano puede mejorar o desaparecer cuando vamos a realizar un movimiento concreto y aumentar en situaciones de estrés. El temblor se suele difundir al otro lado del cuerpo a medida que avanza la enfermedad, aunque generalmente será más marcado en el lado en que éste comenzó. Aunque el temblor es el síntoma más notorio y quizás conocido de la enfermedad, no todos los pacientes con párkinson desarrollarán temblor.

2. Bradicinesia:

Cuando hablamos de bradicinesia nos referimos a la lentitud para realizar un movimiento. El paciente con parkinson tardará en realizar una tarea más tiempo de lo que previamente hubiera necesitado, puede tener dificultad para iniciar un movimiento o cesar bruscamente una actividad que esté llevando a cabo. La bradicinesia se refleja también en la amplitud del movimiento, que puede verse reducida, así como en tareas motoras finas de la vida cotidiana como abrocharse los botones, cortar la comida, atarse los cordones de los zapatos o cepillarse los dientes. Se producen cambios en la escritura y la letra se hace más pequeña, lo que se conoce como micrografía.

La “marcha Parkinsoniana” también es una manifestación de la bradicinesia. De forma característica, se trata de una marcha lenta, a pasos cortos, arrastrando los pies y con una disminución o ausencia de braceo. El término acinesia sería la situación extrema de la bradicinesia: incapacidad para iniciar un movimiento preciso o pérdida del movimiento automático.

3. Rigidez muscular: 

La rigidez constituye un aumento del tono muscular: los músculos están constantemente tensos y no se pueden relajar bien. La rigidez puede provocar: Reducción de la amplitud de los movimientos: como el balanceo de los brazos al caminar. Dificultad para girarse en la cama o incorporarse de una silla. Dolor y calambres en las extremidades y sensación de tensión en el cuello o la espalda. Disminución de la expresividad facial por la rigidez de la musculatura de la cara, dando lugar a una dificultad para sonreír o a un rostro serio o inexpresivo.

4. Inestabilidad postural:

La inestabilidad postural (alteración del equilibrio) se ha considerado el cuarto signo típico de la EP. A medida que la enfermedad avanza, los pacientes Parkinsonianos tienden a adoptar una postura encorvada, con una flexión del tronco hacia delante, o
incluso lateralmente, lo que contribuye al desequilibrio. La alteración del equilibrio puede ocasionar inestabilidad y, por tanto, riesgo de caídas en situaciones de la vida cotidiana, como levantarse de una silla, realizar un movimiento brusco, un giro o caminar. La inestabilidad postural puede ser uno de los síntomas más incómodos de la enfermedad
por el riesgo ya mencionado de caídas y lesiones que puede conllevar en los
pacientes.

sintomas del mal de parkinson

SÍNTOMAS NO MOTORES

Aunque menos conocidos, son una parte muy importante de la enfermedad, ya que
pueden llegar a provocar grandes interferencias en el día a día de los pacientes.

5. Trastornos del sueño:

Son altamente frecuentes en esta enfermedad. Un tercio de los pacientes presentan
insomnio. También pueden tener sueños muy vívidos, somnolencia diurna o alteración del ciclo vigilia-sueño.

6. Deterioro cognitivo leve:

Los pacientes con EP pueden presentar lentitud en el pensamiento o cambios en su razonamiento, memoria o concentración, y algunos pacientes con EP desarrollarán deterioro cognitivo. El deterioro cognitivo asociado al párkinson es diferente a la enfermedad de Alzheimer, afectando a áreas como las funciones ejecutivas (abstracción, planificación de un objetivo), atención, función visuoespacial (dificultad para medir las distancias) más que a la memoria.

7. Trastornos neuropsiquiátricos:

Alteraciones del estado de ánimo como depresión, ansiedad y apatía. Alucinaciones e ideas delirantes, como alucinaciones visuales y delirio de celos o de perjuicio. Trastornos del control de impulsos: hipersexualidad, ludopatía, compras compulsivas, atracones, etc. punding (realizar una tarea o afición de forma adictiva), síndrome de disregulación dopaminérgica (tomar la medicación antiparkinsoniana de forma compulsiva).

8. Estreñimiento

9. Aumento de sudoración

10. hipotensión ortostática (sensación de mareo o incluso desvanecimiento con los cambios posturales)

11. disfunción sexual, síntomas urinarios.

12.Pérdida de la capacidad del olfato

¿Cómo se diagnostica el mal de parkinson?

El diagnóstico de parkinson sigue siendo hasta el día de hoy un diagnóstico clínico, es decir, se realiza en base a la historia clínica y exploración física y neurológica del paciente, la presencia de determinados síntomas (previamente revisados donde se menciona que deben existir 3 de los 4 sintomas motores), y la ausencia de otros.

El neurólogo se puede apoyar en pruebas complementarias para confirmar el
diagnóstico. Esas pruebas pueden ser:

1. Análisis de laboratorio: donde se piden hemograma y electrolitos séricos (potasio, magnesio, sodio entre otros.) para descartar otras patologías que conlleven a trastornos motores.

2. Pruebas de imagen cerebral: como el escáner cerebral (TAC) o la resonancia magnética (RMN). Estas pruebas no nos van a dar el diagnóstico de párkinson, pero nos ayudan a excluir otras enfermedades que pueden provocar síntomas parecidos al parkinson, como la hidrocefalia normotensiva, tumores o lesiones vasculares.

3. Pruebas de neuroimagen funcional: la tomografía por emisión de positrones (SPECT con determinados trazadores) puede ayudar a confirmar el diagnóstico de EP y diferenciarlo de otras entidades como el temblor esencial o el parkinsonismo inducido por fármacos, vascular o psicógeno.

4. Pruebas neurofisiológicas: en ocasiones se puede recurrir a un estudio de electromiografía para determinar con exactitud el tipo
de temblor.

El diagnóstico de la EP será apoyado por la buena respuesta del paciente a la medicación antiparkinsoniana y por la evolución esperable del cuadro clínico a lo largo de los años. Por tanto, el diagnóstico realizado se revaluará periódicamente por
el neurólogo. Es conveniente que a los primeros síntomas o signos del párkinson se acuda al médico para realizar un diagnóstico adecuado e iniciar el tratamiento.

¿Cual es el tratamiento del mal de parkinson?

el tratamiento se va a dividir dependiendo de las etapas de la enfermedad, la cuales se divide en etapas iniciales y etapas avanzadas:

TRATAMIENTO PARA LAS ETAPAS INICIALES DE LA ENFERMEDAD:

En esta etapa los sintomas van a aparecer cuando exista una pérdida de dopamina en el cerebro por encima del 70% es por ello que los sintomas van a ir apareciendo gradualmente. Hasta llegar a ese nivel de pérdida de dopamina puede haber
manifestaciones sutiles de la enfermedad, lo que se conoce como
periodo pre motor.

El tratamiento inicial de la EP idealmente debería ser un tratamiento neuroprotector.
Entendemos como neuroprotección la intervención que protege o rescata neuronas
vulnerables y, por tanto, enlentece, frena o revierte la progresión de la enfermedad.
Ningún fármaco antiparkinsoniano ha demostrado en la actualidad un efecto
neuroprotector. No obstante, aunque no disponemos de un tratamiento curativo
para la enfermedad, sí que tenemos diferentes terapias eficaces para aliviar sus
síntomas, entre los más usados esta:

La levodopa: sigue siendo el fármaco más eficaz para el tratamiento de la EP y el
patrón de referencia del tratamiento farmacológico. Este actúa en el sistema nervioso para aumentar o sustituir la dopamina.

diagnostico del parkinson

TRATAMIENTO EN LAS ETAPAS AVANZADAS DE LA ENFERMEDAD:

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas de la EP pueden hacerse más acusados e interferir más en el día a día del paciente. Puede haber mayor inexpresividad facial, con escasez de parpadeo, disminución del volumen de voz y dificultad para hacerse entender, así como problemas de deglución. El equilibrio se ve alterado y hay mayor riesgo de caídas. Los síntomas no motores como problemas de memoria, alucinaciones, hipotensión ortostática o síntomas urinarios se hacen más presentes en esta fase de la enfermedad.

Entonces tras varios años de tratamiento con levodopa (generalmente entre 5 y 10
años) la respuesta al tratamiento deja de ser uniforme, apareciendo lo que conocemos como fluctuaciones motoras o periodos “on-off”, deterioro de fin de dosis
y discinesias.

Periodo o fase on: se refieren a que habrá periodos del día en que el
paciente notará el efecto de la medicación antiparkinsoniana, encontrándose
en una situación de mejor movilidad.
Los periodos off: los síntomas empeoran, el paciente se encuentra “bloqueado”, más rígido o con aumento de temblor.

Esto se puede deber a que la medicación ha dejado de hacer efecto el tiempo esperable hasta la siguiente toma de medicación (deterioros de fin de dosis), tarda en hacer efecto (“on retrasado”) o, incluso, estas fluctuaciones pueden ser erráticas y no estar en relación con la toma de medicación. Para el control de las fluctuaciones motoras consisten en ajustes de la medicación antiparkinsoniana con el objetivo de estabilizar los niveles de levodopa, ya sea ajustando su dosis, acortando las tomas, o añadiendo
otros tratamientos dopaminérgicos.

Cuando las fluctuaciones motoras no responden a todos estos ajustes de la medicación, provocando que el paciente presente varias horas al día en off o discinesias incapacitantes, se plantearán las terapias avanzadas para la EP:

  • Estimulación cerebral profunda.
  • Infusión intestinal continua de levodopa/carbidopa.
  • Infusión continua subcutánea de apomorfina.

¿Cuáles recomendaciones debe tener un paciente con parkinson?

  • Tener a mano, y siempre que se acuda al médico, un listado actualizado de toda
    la medicación así como las horas a las que se toma.
  • Un pastillero con compartimentos para preparar las dosis de cada día puede facilitar el cumplimiento terapéutico.
  • Es muy importante tomar la medicación siempre a la misma hora.
    Para evitar el olvido de alguna toma, puede ponerse una alarma en el teléfono
    móvil o reloj.
  • Si se va a realizar un viaje, llevar medicación extra.
  • Si se tiene que ingresar en el hospital, llevar la medicación antiparkinsoniana propia.
  • No suspender nunca de forma brusca la medicación, podría tener complicaciones serias.
  • Para mejorar la absorción de la levodopa conviene tomar la medicación con
    agua, entre 30 minutos y una hora antes de las comidas.

¿Cómo se puede prevenir el mal de parkinson?

  • Beber café

 Gracias a los experimentos realizados por el Doctor G. Webster Ross, neurólogo en el centro Médico para Veteranos de Guerra en Honolulu, se logró demostrar en un estudio que consumir entre 5 y 6 tazas de café a diario impide que la enfermedad continúe desarrollándose.  La cafeína  es grandiosa para elevar los niveles de dopamina en el cerebro; sin embargo,  aún no ha quedado suficientemente claro si el compuesto activo del café es efectivo a la hora de prevenir la enfermedad o si solo detiene su avance.

  • Consume alimentos ricos en vitamina E:

 La vitamina E es la sustancia con mayores beneficios antioxidantes y, por ello, los alimentos ricos en vitamina E son particularmente buenos para ayudar a prevenir el párkinson. Los alimentos que contienen los mayores niveles de esta sustancia son: las semillas de girasol, las almendras, las avellanas y las grasas de origen vegetal.

  • Incorpora la vaina de las habas a tu dieta:

 Está comprobado que la vaina de las habas es fuente natural de levodopa, que resulta ser la misma sustancia de la que se componen  los medicamentos utilizados para tratar el párkinson. Es así como ha quedado demostrado que comerla con regularidad mejora notablemente los síntomas de los enfermos de párkinson. Además, los beneficios que aporta pueden resultar hasta más duraderos que los de la medicación. Cabe destacar también que  la vaina no posee contraindicaciones ni efectos secundarios.

  • Consume alimentos ricos en vitamina C:

 Alimentos cítricos como limones, naranjas, ciruelas, entre otros, contribuyen a la protección del desarrollo cerebral debido a que son ricos en vitamina C. Así mismo, pueden ser consumidos para prevenir el párkinson.

  • Bebe té verde:

 El investigador Baolu Zhao realizó estudios que aseguran que los polifenoles contenidos en el té verde protegen las neuronas de dopamina. Es por esta razón que el consumo de té verde puede servir como medida para prevenir el párkinson.

  • Gingko Biloba:

 Esta hierba ayuda a aumentar la circulación sanguínea y, por lo tanto, es beneficiosa para la salud cerebral. Cuando la circulación aumenta la producción de células también se incrementa, con lo cual se previene la degeneración neuronal.

  • Realizar actividades físicas:

 Realizar actividades físicas mejora la salud física y mental, por lo tanto las posibilidades de desarrollar enfermedades que puedan asociarse o que puedan devenir en el mal de Parkinson. Del mismo modo, mantenerse activo físicamente es fundamental para prevenir el síntoma principal de esta enfermedad: la alteración de la movilidad y el equilibrio. Mientras se haga más actividad física, mejores serán los beneficios para el cuerpo y las regiones del cerebro que controlan el movimiento.

  • Ejercicios de estimulación cognitiva:

 Mantener la mente activa también es muy importante. Para ello es necesario realizar diariamente ejercicios que estimulen la capacidad cognitiva, como ejercitar la lectura, el cálculo y la lectura. Ejercicios de este tipo son fundamentales para la prevención del párkinson y de otras enfermedades demenciales.

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