Sobreprotección: La protección también necesita límites

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SOBREPROTECCION PADRES SOBREPROTECTORES sobreproteccion como dejar de ser sobreprotector

Como padres queremos darle lo mejor a nuestros hijos, deseamos que sean felices y los amamos tanto que quisiéramos que nada ni nadie les haga daño. Por ello estamos atentos a todo lo que siente o lo que lo rodea, llegando a pasar de protección a sobreprotección. Pero, un día nos damos cuenta, de que a pesar de nuestros cuidados, nuestros hijos se muestran tímidos, inseguros, pasivos o en otras ocasiones incluso recibimos quejas debido al comportamiento de nuestro niño, debido a que el niño que cuidamos tanto, no respeta los límites de la escuela.

Es necesario que podamos poner límites a nuestro afán por cuidar de nuestros hijos para permitir que crezcan de manera equilibrada. A continuación entenderemos qué es la sobreprotección y aprenderemos a regular nuestra protección.

¿Qué es la sobreprotección?

La sobreprotección hace referencia a las acciones que los padres realizan de manera esmerada para evitar cualquier tipo de dolor o frustración a sus hijos, llegando a asumir las tareas que les corresponden (deberes del hogar o colegio) o, por otro lado, asumiendo que las elecciones o proyectos de vida que tienen como padres, también serán deseados por sus hijos; llegando a impedir que sus hijos tomen el sentido de sus propias vidas.

Necesitamos entender que los padres que sobreprotejen a sus hijos terminarán logrando que no sepan cómo lidiar con la frustración, tristezas o fracasos. Además, en la adultez, tendrán dificultad para mantenerse motivados a alcanzar objetivos que demandan esfuerzo durante un tiempo prolongado, pues todo lo que necesitaban era brindado por los padres.

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¿Cómo saber si soy un padre sobreprotector?

No hay duda de que todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos y no queremos que les pase nada malo. Sin embargo, debemos estar atentos a nuestro comportamiento para no caer en la sobreprotección y causar más daño que bien en nuestros hijos.

A continuación describimos algunas conductas a tomar en cuenta para darnos cuenta de si estamos siendo sobreprotectores o no:

Protegerlos de la realidad, “crear un mundo rosa”

Todos buscamos que nuestros hijos crezcan en un ambiente de seguridad, bien y tranquilidad, sin embargo, debemos ser conscientes de que esto no puede eliminar la existencia de maldad y peligros del mundo en el que vivimos.

Como padres debemos hablar con los hijos acerca de los aspectos positivos de la vida y advertirles acerca de los peligros. Negar la existencia de estos peligros o aspectos negativos sólo lograrán que crezcan ingenuos y que cuando se encuentre frente a una situación de riesgo no adviertan el peligro, pudiendo ser fácilmente dañados o sumergidos en hábitos realmente dañinos.

Hacerse cargo de las responsabilidades de los hijos o no desligar responsabilidades

Cuando los padres se hacen cargo de las actividades que sus hijos pueden y deben realizar por sí mismos, les quitan la capacidad para adaptarse, aprender, conocer sus capacidad y mellan su capacidad de autonomía.

Además, estos niños crecerán sin conciencia de reciprocidad, es decir solo esperan a que se les brinde lo que necesitan pero no hacen una devolución y en la adultez se hace muy difícil que puedan asumir responsabilidades o puedan mantenerse en un trabajo y seguir normas.

Deseo de saber siempre qué hacen o no hacen los hijos

Si bien es positivo que como padres tengamos comunicación con los  hijos y sepamos de sus actividades en general, tratar de estar informados de cada detalle no es positivo, es más, puede ser patológico.

Es natural que los hijos soliciten tener privacidad y tengan deseos de mantener ciertas actividades en privado. Ésta búsqueda es totalmente normal y forma parte de su proceso de maduración. Si  nos ponemos a pensar, como adultos no estamos informando siempre de absolutamente todo al otro.

En el caso de los padres sobreprotectores, en cambio,  no comprenden u olvidan esta necesidad y tratan o exigen el estar enterados de todo  lo que hacen sus hijos. Es necesario que recordemos que por más que sean menores, nuestros hijos tienen derecho a mantener ciertas cosas en secreto.

Tratar de solucionar todos los problemas de los hijos

Si como padre te alarmas ante cualquier dificultad o malestar que experimenta tu hijo y realizas todo lo que esté en tus manos para aliviarlo olvidando que él tiene tanta capacidad como tú para encontrar una salida a sus problemas estás cayendo en un acto de sobreprotección.

Antes de volver a caer en un acto de sobreprotección es necesario que recordemos que si evitamos que nuestro hijo experimente frustración en etapas tempranas, estamos obstaculizando su aprendizaje para aprender a lidiar con la frustración en el futuro y por lo tanto más que bien, estamos generando dificultades para que en el futuro pueda afrontar la vida adulta.

¿Cómo puedo dejar de ser sobreprotector?

Lo primero que debemos saber es que si podemos dejar de ser o disminuir nuestros acto de sobreprotección y que todos podemos caer en los comportamientos mencionados anteriormente. Debemos estar alertas solo si estos comportamientos son permanentes y van menguando poco a poco en las conductas de nuestros hijos.

A continuación señalamos algunos puntos a tomar en cuenta para regular las conductas de sobreprotección:

Hacer a su hijo constructor de sus formas de afrontamiento

Cuando su hijo se encuentre frente a una situación nueva que le cause incertidumbre, anímalo a construir sus alternativas de solución, puedes aportar con ideas base solo si tu hijo lo solicita y luego alentarlo a elaborar sus propias soluciones.

Además es positivo compartir sus propias experiencias previas con sus hijos para que entiendan que todos pasamos por primeras veces y que es normal sentir ansiedad, pero que siempre habrá una salida y que usted podrá darle apoyo si su hijo lo solicita.

SOBREPROTECCION COMO DEJAR DE SER SOBREPROTECTOR

Permitir errores

Los padres sobreprotectores generalmente quieren evitar que los hijos cometan errores o tienen una reacción sobredimensionada ante estos.

Como padres es necesario que podamos cuestionar el concepto que tenemos nosotros mismos sobre el error. Si nosotros consideramos inaceptable la probabilidad de cometer errores, es hora de que cambiemos este pensamiento.

Debemos entender que gracias a los errores es que podemos volver a intentar algo con mayor sabiduría y aprendizaje. Debemos cuestionar nuestras ideas y contrastarlo con la realidad para luego transmitirla a nuestros hijos. Cuando cometa un error, hágale saber que puede errar y que esto le debe servir como aprendizaje y aliéntelo a mejorar o actuar de una manera diferente.

No somos “culpables”

Muchas veces, cuando los padres acuden a consulta se muestran muy preocupados y creen que son “malos padres” al observar las dificultades de sus hijos. Esta culpa los motiva a seguir tratando de solucionar las dificultades de sus hijos como una forma de compensar la culpa que sienten, cayendo otra vez en actos de sobreprotección.

Aquí lo que debe recordar es que es imposible que sus hijo ni tenga dificultades y la mejor manera de ayudarlo a afrontar el mundo es, enseñar con los actos, guiar y aconsejar una vez,, pero una vez brindada la orientación, dejar que su hijo cree sus propias alternativas de solución.

Si continúa tratando de solucionar todos los problemas de sus hijos, prolongará su dificultad para solucionar problemas y usted tratará de intervenir nuevamente, convirtiéndose en una especie de círculo vicioso. Por ello es necesario que pueda dejar que sus hijos dominen sus dificultades por sí solos, como usted también aprendió en su momento.

COMO DEJAR DE SER PADRES SOBREPROTECTORES

Conclusión

En conclusión, sabemos que los padres somos guías  de los hijos, a quienes ellos recurrirán cuando lo necesiten, pero que esto no significa que debamos protegerlos de todo o que podamos hacernos cargo de todo. Brindarles libertad y la oportunidad de aprender de sus errores es la forma más sana de dar amor, al permitirles conocer sus límites, capacidades y adquirir las herramientas necesarias para afrontar por sí solos la vida. Podemos ser protectores mas no sobreprotectores.

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