Todos tenemos el poder de cambiar nuestra vida

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CAMBIAR NUESTRA VIDA SENTIDO DE VIDA TODOS PODEMOS CAMBIAR

Tal vez muchos de nosotros hemos llegado a un momento en el que nos detenemos, reflexionamos y llegamos a la conclusión de que nuestra vida parece una especie de círculo vicioso. Quizás hemos experimentado hechos dolorosos desde las primeras etapas de nuestras vidas y con el paso de los años vemos que una serie de hechos similares se repiten sin pausa. Sentimos que vamos por la vida en piloto automático.

¿Es posible cambiar nuestra vida?

Creemos que nuestras vivencias, sucesos traumáticos, carencias y demás nos definen. Es cierto, muchas experiencias vividas nos pueden condicionar, mas no determinar. Llega un momento en el que es necesario despertar, abrir los ojos y descubrir que al final nosotros somos los responsables de quienes somos hoy.

Bien decía Jean Paul Sartre: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”.

Comprender esto es necesario, porque nos permite abandonar poco a poco la costumbre de responsabilizar a personas, factores o sistemas de lo que ocurre para descubrir el poder que poseemos sobre nuestro destino. Dejamos de permitir que los días de nuestra vida pasen en piloto automático y empezamos a dirigir nuestras acciones con el objetivo de lograr el cambio con el que soñamos para nuestras vidas.

Bien, acabamos de conocer que si podemos salir del piloto automático. ¿Ahora cuál es el siguiente paso?.

Sigamos trabajando en nuestras ideas o pensamientos.

Luego de apropiarnos de ésta idea base, podemos agregar las siguientes consignas:

  • Nosotros, día a día, somos los arquitectos de nuestro destino.
  • Nuestros pensamientos determinan nuestras acciones.
  • Podemos cambiar de pensamientos.
  • Revisar nuestro pasado es útil para aprender lecciones, luego es necesario perdonar y dejarlo ir.
  • Debemos tener disposición para amarnos con toda nuestra historia y aceptar los cambios que nos presente la construcción de nuestra nueva identidad.
  • Una vez emprendidas las acciones y actitud para el cambio, aceptar quienes somos en el presente con nuestros errores y lecciones para hacerlo posible.

Es importante interiorizar estas ideas, repetirlas constantemente para hacerlas nuestras hasta lograr que sean las que guían nuestro actuar.

Una vez logrado este primer paso, empezaremos a experimentar y conocer todo el poder que tenemos sobre el curso que toma nuestra vida.

Pasemos a la práctica.

Los pasos a seguir para poner en acción nuestra capacidad de cambio se agrupan en 3 breves pero efectivos pasos, que nos permitirán cambios significativos si los practicamos con constancia.

1. Impulsar nuestra capacidad para dejar ir las cosas correctas en el momento correcto.

Seth Godin nos hace reflexionar: “Las personas que abandonan nunca ganan y los ganadores nunca abandonan. Mal consejo. Simplemente abandonan las cosas correctas en el momento correcto”.

Esto es lo que debemos hacer con esas creencias que nosotros hemos creado y mantenido durante mucho tiempo y que nos han llevado a experimentar las mismas situaciones una y otra vez. Dejarlos ir y reemplazarlos por un pensamiento nuevo que nos permita ver el mundo con mayor cantidad de matices, menos determinante.

Por ejemplo cuando nos decimos a nosotros mismos “soy inútil”. ¿Es así? Todos nos desenvolvemos mejor en una determinada actividad que en otras, el hecho de que no seamos los mejores una actividad no quiere decir que no podamos hacer bien otras, ni es imposible que con práctica y tiempo un día podamos ser buenos en ello, así que a reemplazar este pensamiento.

Por supuesto, el hecho de apartarlas creará una posible crisis, una sensación de incredulidad y temor y esto es natural.

Cuando cambiemos las ideas que tenemos con nosotros empezaremos a hacer cosas diferentes y estas nuevas acciones tendrán un efecto en todo y todos los que nos rodean. Habrán tal vez reacciones de los demás que nos invitarán a mantener las creencias que siempre hemos mantenido, nuestro nuevo proceder les causará extrañeza. Cuando esto ocurra no desesperes, estas son las primeras señales de que se está produciendo un cambio. Sigue adelante.

2. Nosotros controlamos a nuestra mente, ella no nos controla a nosotros.

Cuando los pensamientos relacionados a aquello que nos pasó, si fue doloroso, por supuesto que merecen un tiempo de duelo, tenemos derecho a sufrirlo, pero cuando permanece con nosotros durante demasiado tiempo es hora de dejarlo ir y para ello además de reemplazar los pensamientos, podemos “entrenar a nuestra mente”.

Así es, nosotros podemos decidir cuándo es que un pensamiento tiene derecho a ingresar y tomar nuestra atención. Una técnica útil puede ser la de desviar la atención.

El ejercicio consiste en lo siguiente: Imaginemos que estamos en un bus camino a casa. Estamos tranquilos y de repente se instala un pensamiento que nos causa malestar. Está ahí, es recurrente y puede sonar como: “Todo es siempre igual, nada mejorará”, cuando ésto pasa podemos identificar que este pensamiento no nos es útil en este contexto del bus y que lo único que causa es malestar innecesario.

En este momento se empieza el trabajo de distracción con tan sólo prestar atención a los detalles y características de todo lo que nos rodea en ese momento. Desde el color del asiento, los afiches de las calles, la vestimenta de la persona sentada a nuestro costado, hay miles de estímulos con los cuales distraer a nuestra mente. Finalmente, luego de realizar este ejercicio podremos sentir que nosotros decidimos qué pensamientos permitimos ingresar y cuáles no, además de experimentar una sensación de alivio, porque la angustia que acompañaba a este pensamiento desapareció con él.

3. Perdonar

Cuando vivimos constantemente las mismas situaciones que no hirieron en un momento, generalmente existe en nosotros una especie de voz, que no es otra cosa que un pensamiento que nos repite que hoy no nos pasaría si personas significativas para nosotras no hubieran actuado como lo hicieron con nosotros y luego incluso esta culpa puede ir dirigida hacia nosotros mismos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Así pues, vivimos nuestro presente estancados en el pasado. Aquí es cuando llega el momento de emprender el camino del perdón para cerrar capítulos, desprendernos y seguir adelante, agradeciendo todo lo que nos toco vivir y aprender.

Louise L.Hay nos propone una excelente alternativa para poner en práctica nuestra capacidad de perdonar con este ejercicio sanador:

Siéntate en un lugar tranquilo, quita/o con los ojos cerrados, di: “La persona a la que necesito perdonar es…, y la perdono por…”.

Repite constantemente el ejercicio. Tal vez habrá ,más de una cosa que perdonar a una o más persona, tomate el tiempo para realizar el trabajo pensando en quienes tu creas necesario. Imagina que la persona a la que estás perdonando le dice “Gracias, ahora te libero”. Hagalo durante el tiempo que le sea necesario y piense en todas las cosas que consideró injustas y que le causaron dolor, siéntalas y suéltelas, verbalícelas, piénselas en ese momento y déjelas ir, que procure no quedarse con la menor cantidad de pendientes.

Estos ejercicios son el comienzo del despertar a la consciencia del poder que cada uno de nosotros tiene sobre el curso de su vida, es cuestión de recordarlo y conocerlo. Recuperar la motivación al saber que el cambio puede empezar cuando nosotros lo decidamos.

Y, si sientes que a pesar de que lo deseas, no posees la energía suficiente para empezar, aún así, te decimos que tu capacidad de cambio se hace presente cuando aceptas que necesitas y puedes pedir ayuda, el solo hecho de buscarla cuando sientes que te encuentras en un momento en el que tú no puedes solo es una evidencia de tu gran capacidad de cambio.

Esperamos que ésta entrega de conocimiento y llamado a la conciencia pueda servir a más de una persona para empezar a vivir la vida que tanto desean y el despertar del conocimiento de su propio poder.

Gracias por leer.

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